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Un jarrón de loza es esa pieza de decoración que no debería faltar en ninguna casa. Recuerdo perfectamente la primera vez que me independicé. Un piso, de alquiler de 30 m2, que a mí me parecía el más grande y bonito del mundo. Tenía todo lo imprescindible, pero echando la vista atrás, lo bonito, lo que se dice bonito, no lo era. En el salón había un sofá, un mueble para la tele y una mesita, poco más. Días después de instalarme, invité a mis amigos a la inauguración oficial (la extraoficial había venido antes cuando me ayudaron a llevar todas las cajas de casa de mis padres). Uno de ellos apareció con un regalo, un jarrón de loza, que recibí como algo que le gustaría más para mi madre que para mí. Lo coloqué en la mesa del salón -por no quedar mal- y ahí permaneció durante años. No solo en esa mesa, también superó mudanzas y cambios de ubicación: salón, entrada, terraza. Hasta que un día se juntaron niños, balón, salón y... adiós jarrón.
Durante mucho tiempo, miraba a la mesa donde solía estar el jarrón y se notaba su 'ausencia'. Los jarrones de loza parecen unas piezas más de la decoración, pero son mucho más y ahora entiendo por qué los interioristas los eligen para cambiar por completo un espacio. Los de loza, frente a los jarrones de vidrio o metal, que también han sido tendencia muchos años, transmiten sensaciones cálidas como las que nos producen volver a la casa de nuestros padres o a cuando en el colegio nos llevaban de excursión a ver trabajar al alfarero del pueblo.
Así cambia un jarrón de loza el ambiente de un salón
Este 2026, los jarrones de loza han vuelto a las estanterías de nuestras tiendas favoritas y, en Maisons du Monde, he encontrado su versión más bonita. Con formas sencillas, redondeadas, esmaltes mate e ideales para decorar una mesa principal, una mesita auxiliar o una estantería. Cuestan menos de 13 euros y ese es otro detalle que los convierte en mis favoritos, sobre todo por si vuelven a juntarse en el salón jarrón, niños y balones.
También sus colores, que van desde neutros como el blanco a atrevidos como el rosa. Este último es ideal para dar un toque romántico y dulce a una estancia de la casa. Queda genial con un pequeño ramo de flores blancas preservadas o de temporada.
A veces, no se necesita más que un jarrón blanco de diseño sencillo para un salón de estilo minimalista. Elegante y fácil de combinar con flores de diferentes tonos y los muebles de la habitación.
Si tienes un salón de estilo nórdico, este jarrón de loza verde aportará el toque de color y naturaleza perfecto para cualquier rincón, rompiendo esa monotonía de la que hablan los expertos en decoración que siempre hay que tener en cuenta.
Diferentes formas de combinar un jarrón de loza
Los expertos en decoración recurren constantemente a este tipo de piezas, que en el lugar adecuado se convierten en los protagonistas. Por ejemplo, si quieres un ambiente de naturaleza, introduce ramas de eucalipto, olivo o incluso flores silvestres (que siempre superen el doble de altura del jarrón); combínalo con unos libros apilados, una vela de diferente altura o una pequeña caja en un tono que contraste con el color del jarrón; el suelo, al lado del sofá, también es un lugar perfecto para poner un jarrón de loza; otra opción original es colocar dos jarrones de loza del mismo estilo pero distinto tamaño o tonalidad para romper la simetría.








