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Las hierbas aromáticas dan un sabor único a las comidas. Y tengo claro que por eso sabían tan bien las comidas de mi abuela. En su casa del pueblo nunca faltaban las macetas con perejil, cilantro y albahaca. También he comprobado que para conseguir todo su sabor, tienen que estar frescas y, para mí, que no me duran ni los cactus, la idea de mantener plantas aromáticas en buen estado más de tres días me parece una misión imposible. Pregunté a mi frutera de confianza, que siempre me regala perejil porque "no puede faltar en ninguna casa", cómo podía conservarlo y por muchos trucos que me dio no me ha servido ninguno. Con el de lavarlo antes de meterlo en la nevera y envolverlo en una servilleta de papel humedecida, nada, se acaba pasando a los dos días; el de congelarlo, cuando uso el perejil no me sabe igual; y el de meter un recipiente con agua en la nevera y ponerlo como si fuera un ramo de flores, en la teoría está muy bien, pero en la práctica, con una nevera pequeña y un tarro con agua que baila y salpica todo, tampoco era la mejor opción.
Los años y la experiencia me han enseñado que un frigorífico pequeño puede doblar su capacidad si está bien organizado: agrupar alimentos similares en las baldas, usando las inferiores para carne cruda y productos lácteos, ya que es la zona más fría del frigorífico, y las de arriba para alimentos listos para comer; usar recipientes transparentes para ver qué hay dentro; usar bolsas herméticas para sobras; y colocar fruta y verdura separada en cajones. Lo único que se me resistía eran las hierbas aromáticas frescas.
La solución para mantener el perejil siempre fresco en el frigorífico
Creo que no soy la única que ha buscado una solución a este problema organizativo porque Ikea acaba de lanzar un recipiente de almacenaje que mantiene hierbas aromáticas frescas en la nevera durante más tiempo.
Un recipiente hermético que mantiene la humedad natural de estas plantas para tenerlas siempre a mano. Un recipiente que yo pensaba que solo estaba en las cocinas de los restaurantes y que eran caros y exclusivos. Y ahora tengo dos en mi frigorífico, a 7 euros cada uno.
Perejil, cilantro, menta y albahaca, que son las que más uso, se mantienen en perfecto estado entre 2 y 3 semanas. El recipiente es, además de útil, bonito, una cúpula transparente —para ver con facilidad cómo están las hierbas— y con pequeñas aberturas para coger las hojas de forma sencilla cuando las necesitemos. La base es un bol que se llena de agua y que ajusta perfectamente para que no se mojen los alimentos que están a su lado.
Lo mejor es que ocupa muy poco espacio. Cabe perfectamente en las baldas de la puerta de la nevera y encaja de maravilla con otras cestas y cajas de almacenaje de Ikea que ya llevan tiempo en mi nevera, como el set de 3 cajas para aprovechar al máximo el espacio vertical de la puerta de la nevera.
O las cajas apilables con tapa para ordenar tu frigorífico de forma rápida. A simple vista ves lo que hay en ellas, sin necesidad de abrirlas para no romper la barrera del frío de los alimentos.
Pero sin duda, mi favorito de esta colección de cajas de Ikea es el modelo con ventosas, que se coloca en la parte inferior de la balda y que tiene una caja extraíble con rieles para sacar los alimentos con facilidad y ganar el máximo el espacio.
Estas cajas acabaron con el caos de mi nevera y me permitieron presumir de frigorífico organizado, pero es que, ahora, al sumar los recipientes para hierbas y tener siempre cilantro y perejil fresco en la nevera, también presumo de que mis platos saben como los de mi abuela.










