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Entrar en la cocina es todo lo que necesito para buscar inspiración al a hora de decorar y de amueblar. Creo que, de todas las habitaciones de mi casa de la infancia y de la casa de mis abuelos, la cocina es la parte que más me gusta. Quizás, porque es la más imperecedera al paso del tiempo y la que mejor resiste. Así que, en ella puedo encontrar auténticas reliquias que, curiosamente, veo revalorizadas en mercadillos y tiendas de antigüedades, en El Rastro de Madrid o, incluso, reinventadas en los catálogos de nueva colección de mis tiendas de referencia.
No es algo fortuito: es que este 2026 la nostalgia parece habernos invadido a todos, así que lo que tenían nuestras abuelas en la cocina en los años 60, en los 70 y en los 80, ahora se busca de forma incansable. Y, si no se encuentra, se reinventa para que pueda volver a formar parte de nosotros.
Es algo que he comprobado al ver las paneras que ha lanzado Lidl, la reinvención de Ikea de las cajas de galletas danesas o el precio al que se venden las cajas de lata de ColaCao en el mercado de la segunda mano.
Lo que no me esperaba yo este año era encontrar, de nuevo, y como artículo casi de diseño, la aceitera de cristal naranja que perdura en el tiempo al lado del gas de casa de mi abuela y la que sigue siendo la que riega las ensaladas en casa de mis padres. Una aceitera que fácilmente tiene 40 años y que, actualmente, es una pieza de decoración más para nosotros. Para muestra, esta foto.
Qué aceiteras estaban de moda en los 80
No me refiero, ni mucho menos, a las típicas aceiteras metálicas con filtro para el aceite. Y tampoco a esas de vidrio transparente con un conducto largo para que no se derramarse todo. Me refiero a unas aceiteras que estaban a medio camino entre eso y objeto de diseño.
Hablo de la mítica aceitera mediterránea de vidrio con el tapón de corcho, el mini asa para echar el aceite y el pitorro fino para medir la cantidad de aceite (o vinagre) perfecta sin que caiga ni una gota más.
Una aceitera que, habitualmente, se estilaba en un color ámbar parecido al de los platos Duralex, pero que también se podía encontrar en color amarillo, verde o, incluso, transparente (aunque estas no eran tan bonitas).
Dónde comprar una aceitera antigua en 2026
Ahora han vuelto a la palestra. Yo, de hecho, he visto una igual que la que sigue estando en casa de mis padres entre las novedades de El Corte Inglés y estoy pensando en hacerme con ella para mi casa de Madrid porque sigue pareciéndome preciosa.
Pero también es posible encontrarlas en tiendas de antigüedades y de diseño e, incluso, en Amazon. De hecho, en esta misma plataforma he encontrado una que sigue casi el modelo exacto, pero en color verde. Incluso, lleva el tapón de corcho igualito.
Cómo decorar con aceiteras vintage en pleno 2026
La idea de tener en mi casa, justo al lado de mi vitrocerámica, una aceitera tan especial y nostálgica como esta ya me parece una de las mejores formas de aprovecharla para decorar. No obstante, no es la única.
Si has heredado una de estas aceiteras y te da miedo que pueda romperse o deteriorarse con el paso del tiempo, puedes lavarla bien y usarla como florero. Úsala como centro de mesa, intentando que la presida cuando no estéis utilizándola, con una flor en su interior (y un poquito de agua que pueda conservarla bien). Eso sí, en este caso tendrás que optar por prescindir del tapón.
O, incluso, usarla como elemento de decoración junto a otros objetos vintage o retro que hayas heredado o conseguido en alguna tienda de segunda mano. Hablo, por ejemplo, de colocarla en una repisa de madera junto a un mortero de loza, unos platos de latón o un botijo de barro tradicional. De esta forma, la cocina clásica no perderá su esencia, pero sí podrás añadir un toque diferente (y con color, que está muy de moda este 2026).
















