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El otro día iba por la calle y el tema de conversación de unos señores era Tejero, el rey Juan Carlos y el golpe de Estado del 23-F. Cualquiera diría que, en eso, como todo en lo demás, hemos vuelto a la década de los ochenta. Están de moda otra vez las chaquetas anchas, los pantalones de tiro alto y los peinados con mucho, mucho volumen.
Ya nadie quiere hacerse fotos con el móvil. Ahora todos quieren dejar rastro de su paso por el mundo en una cámara analógica, en los discos de vinilo que escuchan y en las entradas que compran para la sala X. En el momento en el que menos gente parece ver la televisión, todos nos comportamos como si solo hubiera una cadena y la carta de ajuste. Lo vemos también en las tendencias de decoración.
Regreso al pasado con las mejores vajillas
Como ocurre con todo lo que os mencionaba anteriormente, todas las tiendas de decoración están apostando esta primavera por incorporar las vajillas vintage en sus catálogos. De Ikea a Zara Home, las hay que apuestan por retomar ese gusto por los platos que se servían en la mesa de los Alcántara y que, curiosamente, hoy son la última moda.
La vajilla de Zara Home
La primera de las opciones que os propongo apuesta por la elegancia de lo sencillo. Es una vajilla que recuerda a las que llenaban los aparadores de muchas casas en los ochenta: piezas de loza en color crudo, con relieves elegantes en el borde de los platos y juegos completos pensados para vestir la mesa en cualquier comida familiar.
Ese relieve puede pasar por un delicado relieve ornamental, pero en realidad lo que logra es aportar textura y personalidad a la mesa sin recargar del todo el conjunto. Es uno de esos detalles discretos que se descubren cuando la mesa ya está puesta y que elevan cualquier comida cotidiana.
Además, es una vajilla pensada para acompañar todos los momentos de la mesa. Incluye platos, bols, fuentes, tazas, ensaladera, salsera y sopera, creando un conjunto completo que permite vestir la mesa con armonía tanto en el día a día como en ocasiones especiales.
La vajilla de Mango Home
Otra de las vajillas que mejor refleja ese regreso a lo auténtico son estos platos llanos elaborados en gres de alta calidad. En principio podemos observar en ellos una personalidad y un aire ligeramente rústico, de esos que recuerdan a las cocinas de antes, pero además nos encontramos con la garantía de una enorme resistencia.
Cada plato está diseñado con un delicado motivo de espiga y flores en relieve, un detalle que aporta textura y convierte cada pieza en algo más que un simple soporte para la comida. El borde de doble filo enmarca el diseño y refuerza esa estética artesanal que tan bien encaja con las tendencias actuales de interiorismo.
Además, puede lavarse sin problema en el lavavajillas, algo imprescindible en cualquier casa hoy en día. Es una de esas piezas que funcionan igual de bien en una mesa informal como en una comida más cuidada, y que se puede combinar con otros elementos de la colección para crear una vajilla completa.
La vajilla de Maisons du Monde
La propuesta de Maisons du Monde, y si bien la más cara, es sin duda mi favorita. Estos platos presentan un sutil brillo perlado y basta colocarlos en la mesa para notar que captan la luz de una forma muy delicada. No es un efecto llamativo ni excesivo; al contrario, es de esos detalles discretos que se aprecian cuando la mesa está ya puesta.
El conjunto está pensado para cuatro personas e incluye cuatro platos llanos, cuatro platos hondos y cuatro platos de postre, las piezas básicas para cualquier mesa. Es una vajilla completa, práctica para el día a día, pero con ese punto de sofisticación que la hace perfecta también para una comida con invitados o una cena algo más cuidada.
Además, su estética atemporal permite combinarla fácilmente con otros elementos de mesa. Y si se quiere potenciar aún más ese aire elegante, hay un truco que nunca falla: acompañarla con cubertería dorada. El contraste entre el brillo cálido del metal y el acabado perlado de la cerámica crea un conjunto equilibrado, luminoso y muy propio del hoy.
La vajilla de Amazon
Para quienes prefieren una mesa más contemporánea sin renunciar al encanto de lo vintage, otra apuesta interesante es esta vajilla de porcelana blanca con diseño ondulado. Si bien esta tendencia se inició en los ochenta, se han mantenido muy bien en el tiempo sus líneas suaves y su borde ligeramente ondulado.
Nunca hemos abandonado del todo esa porcelana blanca, las formas limpias y ese relieve delicado que se aprecia especialmente cuando la mesa está ya puesta. El conjunto incluye en el precio 18 piezas pensadas para unas seis personas: platos llanos, hondos y cuencos, con tamaños perfectos para completar desde el primer plato hasta los postres o pequeños entrantes.
En definitiva, todo parece indicar que el pasado ha vuelto a ponerse de moda, no solo en la forma de vestir o en la música que escuchamos, sino también en la manera en que decoramos nuestras casas y presentamos nuestras mesas. Las vajillas vintage recuperan ese encanto de lo cotidiano, combinando la nostalgia de otras décadas con la funcionalidad que exige la vida actual.



















