Ha llegado la primavera y con ella, las ganas de renovarlo todo, desde el armario donde las botas comienzan a compartir espacio con nuevas zapatillas, como el modelo Barefoot de Zara, hasta la decoración de todas las habitaciones, empezando por cambiar el nórdico por la colcha y las cortinas por visillos. El problema llega en ese preciso momento en el que unas cosas se mezclan con las otras, provocando un desorden importante: las bufandas y los guantes con las gorras, las fundas nórdicas que esperan su turno en la lavadora junto a los abrigos de los niños y las mantas del sofá porque las temperaturas han bajado y se prevé lluvia. Lo que, en mi cabeza, parecía una idea perfecta para dar la bienvenida a la nueva estación, se convierte en un caos que ya no sabes dónde está nada. Es ahí donde hay que pensar en soluciones sencillas y rápidas, como los cestos de almacenaje. Mientras en Lidl arrasa su nuevo taburete, que casi parece un mueble, en Ikea han lanzado un cesto de yute, aunque puede confundirse con el mimbre, de edición de limitada y que hace que todo parezca estar en su lugar. Es tan bonito que parece una pieza rústica de coleccionista.

Aunque el gigante sueco lo cataloga en cestos de la colada, esta pieza queda ideal en cualquier habitación de la casa. Es verdad que durante mucho tiempo estos cestos quedaron relegados a un rincón escondido del baño o del tendedero, pero con diseños tan bonitos como este modelo, es imposible no ponerlo en el salón junto al sofá, o en la entrada de la casa, porque cuando todo está en orden en tu hogar, parece que tu vida también lo está. Combina con madera clara, lino o cerámica, texturas también ideales para esta época del año.

cesto rustico para organizar de ikea
Cortesía de IKEA

El cesto que parece una pieza rústica de coleccionista está en Ikea

El cesto MAVINN de Ikea parece estar hecho para esta estación. Parece una pieza rústica de coleccionista, pero su precio (24,99 €) no tiene nada que ver con los de otras piezas de edición limitada. Es decorativo, pero también práctico. Está fabricado en algodón teñido y yute grueso, por Classical en Bangladés, una empresa social que, a través de su producción sostenible de objetos de yute, contribuye a crear empleo y proporcionar ingresos estables para las mujeres del ámbito rural. Su estilo recuerda perfectamente a los cestos que se pueden encontrar en una casa de campo, en una alacena antigua o en un mercadillo artesanal.

Ikea Cesto de estilo rústico

Cesto de estilo rústico
Crédito: Cortesía de IKEA

Puede ser perfectamente una de esas piezas que se heredan generación tras generación cuando, en realidad, acaba de llegar a tu casa. En color neutro, su textura como de mimbre y su forma flexible lo convierten en un elemento que combina de maravilla en cualquier habitación, sin sobrecargar la estancia. En el baño, cumple su función, alejándolo de lo puramente utilitario; en el dormitorio, colocado junto a una butaca o cerca del armario, recoge la ropa del día; el salón es perfecto para guardar mantas, cojines e incluso revistas; e incluso en la entrada para guardar bufandas, pañuelos o bolsos.

Tener a mano cestos de almacenaje como este modelo de edición limitada de Ikea, sobre todo durante esos días en los que el invierno todavía convive con la primavera, te hará la vida más fácil y no desesperarte por el caos de verlo todo desordenado. Como truco: colocar varios cestos de diferentes tamaños en puntos estratégicos de la casa ayuda a conseguir esa sensación de orden que tanto buscamos.