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Se acabó. Hay que empezar a pedir unos mínimos. No pienso volver a creer en el amor a menos que empecemos a cruzar correspondencia lacada con sellos en cera, pida la mano a mi familia y demos algún que otro paseo a caballo ¡siempre con carabina, por supuesto! El éxito de ficciones como ‘La Promesa’ o ‘Los Bridgerton’ nos han devuelto ese deseo a, entre otras cosas, amar en tiempos revueltos.
Nos hemos acostumbrado a esperar que nos den like a un storie y se apiaden de nosotros con un ‘match’ en Tinder ¡Se acabó! Si algo nos ha enseñado Zara Home con sus apuestas para esta temporada es que volver al estilo clásico y el aire romántico puede ser la mejor decisión en la primavera de 2026. Ha anunciado rebajas en sus fundas de cojín, así que volvemos al dormitorio con las expectativas por todo lo alto.
4 fundas de cojín de Zara Home que me encantan
Lo que más me gusta es que no son solo cuatro estampados bonitos, sino una auténtica declaración de intenciones. Ni gritan ni saturan, sino que son flores que, a simple vista, parecen recogidas de un jardín palaciego que ha sido cuidado con suma paciencia. Hay algo deliberadamente pausado en ellas, como si invitaran a recuperar el gesto de arreglar la cama no por obligación, sino por placer.
El algodón 100% del que están hechas no es un detalle técnico más, es parte de la experiencia. Se nota al tacto, claro, pero también en cómo transcurre el tiempo a través de él. Porque estas fundas no están pensadas para aguantar solo esta primavera, sino para acompañar —y mejorar— conforme los años pasen. Ese tipo de objeto que no cansa, que no pide ser sustituido al cabo de unos meses, que encuentra su lugar y se queda.
Y luego está lo que provocan. Porque no es lo mismo entrar en un dormitorio cualquiera que en uno donde los detalles han sido elegidos con intención. Estas fundas tienen algo de escena de domingo, de ‘La Promesa’, de la luz de la primavera entrando por el ventanal. En un momento en el que empezamos a rehuir el blanco y el beige, dan una inmensa personalidad.
Quizá por eso encajan tan bien con esta especie de nostalgia contemporánea que nos ha dado por reivindicar. Esa necesidad de rodearnos de cosas que parezcan tener historia, aunque acabemos de comprarlas en el Zara de la calle Goya. Al final buscamos cosas que no sean estridentes, sino sugerentes. Que no impongan, sino que acompañen. Y en ese sentido, el estampado floral clásico —bien hecho, sin caer en lo obvio— es difícil de superar.
No hace falta cambiar todo el dormitorio para notar la diferencia. A veces basta con introducir un elemento que lo reordene todo sin hacer ruido. Un par de cojines, bien elegidos, pueden transformar la sensación de la habitación entera. Hacerla más cálida, más cuidada, más vivida. Como si, de pronto, todo encajara mejor y, de pronto, se convierte en el eje de tu alcoba.















