9:57. Tormenta impropia de mediados de mayo, pero cuando marcea mayea... Nos encontramos en el Ikea del centro comercial La Gavia, situado en el Ensanche de Vallecas. A sus puertas, colas de hombres y mujeres aguardan a que sus puertas abran. Se observa nerviosismo, desafiantes miradas de reojo y una competición que está a punto de dar comienzo. Sus empleadas y reponedoras aún no lo saben, pero están a tres minutos de dar pistoletazo de salida a una batalla campal. Todos esos madrileños han llegado hasta allí bajo sus paraguas con un único objetivo.

young woman enjoying morning coffee in cozy home
Cortesia de IKEA

Han venido decididos a hacerse con la espectacular vajilla de colores que la compañía sueca acaba de lanzar al mercado por menos de ocho euros. Cada día son muchos y muchas quienes acuden a los Ikea españoles dispuestos a hacerse con ella. No todos lo consiguen, muchos desisten en el intento y algunos, los más modernos, recurren a la opción más sencilla: ¿sabías que un pedido online a tiempo evita muchos problemas? Pero antes, supongo que te preguntas a qué se debe esa obsesión.

Una vajilla a todo color

Para mi gusto, su éxito reside en que no parece una vajilla al uso. O, al menos, no la idea que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en una vajilla barata y funcional comprada deprisa un domingo por la tarde. Tiene algo que hace que, de repente, tomarte el café antes de ir a trabajar o cenar unos fideos instantáneos viendo la tele parezca una escena cuidadosamente preparada para Pinterest.

SPJUTLILJA Vajilla de tres piezas

Vajilla de tres piezas

El secreto desde luego está en los colores. El vaso amarillo no es discreto ni pretende serlo. Sobre la mesa, al lado del plato llano azul, crea una combinación inesperadamente elegante. Y luego está el cuenco marrón, probablemente la pieza más versátil de toda la colección pues rebaja un poco la intensidad del amarillo y el azul y evita que el conjunto resulte infantil. Hay algo muy estudiado en esa mezcla entre tonos vivos y acabados naturales.

Desde que la tengo por casa, la uso prácticamente cada día. A veces los uso por separado bien porque solo voy a tomar algo en el vaso o porque con el plato me es suficiente para lo que he cocinado, pero en otras ocasiones, cuando he preparado más de un plato, acabo tirando de los tres. Desde luego, es ideal para vestir una mesa conjuntada que sorprenda a tus invitados, sobre todo cuando son de esos que siempre están deseando hacer algún comentario malintencionado sobre tu casa.

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Cortesia de IKEA

Y sobre todo, acierta en el tamaño. Las proporciones están pensadas al milímetro para adaptarse al tipo de comida que de verdad nos gusta preparar hoy en día, alejándose de los formalismos de las vajillas de la abuela; el cuenco es el todoterreno de mi cocina y el vaso es comodísimo para la mano ¡Así es perfecto y a todo color! No me extraña que hagan colas en el IKEA de Vallecas, están flipando en colores.