Las toallas juegan un papel destacado en la limpieza del hogar. El debate está servido: cada cuánto tiempo hay que cambiarlas. Se habla mucho de cuándo cambiar los cepillos de dientes o las recomendaciones sobre el lavado de la ropa de cama, pero a veces las toallas son las grandes olvidadas. Y eso que encierran grandes peligros. Según el doctor Sebastián Arrieta, que divulga contenidos de salud y bienestar a través de sus redes sociales, lo aconsejable es lavar las toallas de baño cada 3 ó 4 usos como máximo y las de lavabo un par de veces por semana. La humedad que retienen es, en su opinión, el escenario perfecto para que proliferen bacterias y microorganismos que pueden ser perjudiciales para la salud. Revela que, tras someter a las toallas a distintos cultivos microbiológicos, pueden albergar "hongos y cinco tipos de bacterias, entre ellas E. Coli, responsable de infecciones estomacales".
Por ello, no solo hay que lavarlas con frecuencia, sino también lavarlas bien. Por ejemplo, Begoña Pérez, conocida en redes como La Ordenatriz, donde triunfa con sus consejos de limpieza y ordenación, da la clave para una colada perfecta: "Entre las prendas y la parte superior de la lavadora debe haber un palmo para no sobrecargar". Y ella tiene un truco clave para desinfectar esta ropa de casa y al mismo tiempo mantener las toallas suaves y esponjosas: eliminar el suavizante y usar vinagre blanco y bicarbonato. Así, se neutraliza la humedad, se desinfecta y se restablece la suavidad del tejido, como apuntan los expertos de Cómo limpiar tu casa.
Además de todo ello, una toalla suave y esponjosa puede mejorar tu rutina de baño, brindándote una experiencia similar a la de un spa para lograr la máxima comodidad y relajación. Pero las toallas suelen perder su suavidad, convirtiéndose en una especie de lija desagradable al tacto e incómoda. Expertos en electrodomésticos, como Balay, te dan las claves para que las toallas parezcan una nube de algodón en la que sumergirte después de cada baño. Elegir la temperatura adecuada del programa de lavado, entre 40 y 60 grados, no abusar del detergente, seleccionar un programa de algodón o Eco y no sobrecargar la colada son las claves según ellos.
1. Sacude las toallas antes de lavarlas
Antes de meter las toallas en la lavadora, hay algo muy sencillo que ayudará a que se mantengan en un estado óptimo: sacudirlas bien. Según los expertos, así ayudas a que la prenda absorba el detergente y penetre mejor. Pero ya sabes que debes usar una cantidad moderada. El exceso de detergente no ayuda a una mayor lmpieza; todo lo contrario, ya que hace que las fibras se peguen y quede rígida y áspera. Tampoco olvides sacudirlas una vez lavadas antes de ponerlas a secar. Se abrirán las fibras y evitarás las arrugas (algo recomendable con todo tipo de ropa).
2. Cuidado con el tipo de agua
Los expertos también hablan de la importancia del tipo de agua, ya que hay aspectos de su composición que pueden hacer que sea diferente en cada rincón de España como explican desde Grupo Deluxe. Aunque aseguran que el 99,5 % del agua de nuestro país está testada y se puede consumir sin problema, sí hay aspectos a tener en cuenta que influyen al lavar la ropa, por ejemplo. No está de más consultar el mapa de la dureza del agua en España. Se refieren a la dureza del agua, es decir, la concentración de compuestos minerales, en particular sales de magnesio y calcio, en una determinada cantidad de agua. La denominada dura tiene una elevada concentración frente a la llamada blanda. El agua dura, además de llegar a influir en el funcionamiento de algunos electrodomésticos, conlleva unos consejos a la hora de lavar. Sigue las indicaciones de la lavadora sobre la dosis adecuada de detergente en esta situación, que será algo superior a si se trata de agua blanca; utiliza produtos antical y evita el exceso de suavizante.
3. No abuses del detergente ni del suavizante
Uno de los errores más frecuentes es abusar del detergente, como alertan en un informe de Worten. Dosificar correctamente es clave para evitar manchas, que se apelmace la ropa o que pierda color. Las instrucciones de tu lavadora y el tipo de zona donde vivas es clave para esto. Por otro lado, aunque el suavizante ayude a mejorar la suavidad de las prendas y a dar un aroma fresco, todos los expertos evitan emplearlo en el lavado de las toallas porque irán dejándolas ásperas y rígidas. Como ya te hemos dicho más arriba, algunos apuestan por el uso de vinagre.
4. No sobrecargues la lavadora
Aunque resulte tentador, sobre todo en hogares con mucha actividad, llenar la lavadora hasta el borde puede impedir que las toallas se enjuaguen correctamente, lo que provoca la acumulación de residuos de detergente. Asegúrate de que haya suficiente espacio para que las toallas se muevan libremente y se limpien y enjuaguen a fondo. Como referencia, intente llenarla aproximadamente hasta tres cuartas partes de su capacidad. Dejar un palmo entre la ropa que has metido y el tambor de la lavadora. La Ordenatriz, experta en orden y limpieza, te demuestra cómo la ropa sale incluso más sucia si sobrecargas la lavadora.
5. Precaución con la secadora
Aunque no lo creas, colgar las toallas en el tendedero durante un rato puede ayudar a que se esponjen. Incluso si usas secadora, con este truco tendrás que secarlas menos en la secadora. Si no puedes dejarlas un rato al aire libre, y las metes de inmediato en la secadora, no las dejes demasiado tiempo en el electrodoméstico y evita el ciclo de secado demasiado caliente. Puede hacer que pierdan su esponjosidad y que queden rígidas. Si hace demasiado sol, evita exponerlas directamente, ya que deteriora las fibras y las vuelve ásperas. Si tienes espacio, es mejor ponerlas estiradas sobre las varillas del tendedero para que el aire circule.
6. Secado al aire de las toallas
Insistimos en que secar las toallas al aire es ideal para su conservación. El aire fresco y la luz del sol con moderación favorecen la circulación del aire e incluso ayudan a eliminar las bacterias. En interiores, intenta extender las toallas sobre el tendero para lograr un secado más rápido y uniforme. Un deshumidificador también puede acelerar el proceso, a la vez que previene el moho y los malos olores en la habitación donde lo hagas. Y otro consejo para el uso diario de las toallas: evita usar toalleros de aro y doblar las toallas húmedas entre uso y uso, ya que esto retiene la humedad, lo que provoca rigidez y la acumulación de bacterias.
7. Usa una pelota de tenis con tus toallas
Hay un consejo que podría sorprenderte, pero es muy efectivo en la conservación de las toallas y se puede aplicar también a otras coladas: el uso de pelotas de tenis en la lavadora y en la secadora. Así lo apuntan los expertos, porque el hecho de que las pelotas vayan botando en el tambor ayuda a la esponjosidad y evita que la ropa se apelmace.
Por qué las toallas pierden su suavidad
Seguro que cuando has ido a comprar toallas, observas que en la tienda están suaves y esponjosas, algo que desaparece prácticamente tras el primer lavado. Esto se debe a que las toallas nuevas tienen una capa superficial residual (generalmente de silicona), similar a un suavizante, que las hace más suaves al tacto. Esto las hace más atractivas para los clientes potenciales. Por eso, la etiqueta de cuidado suele recomendar lavar la toalla antes del primer uso. Si la usas mientras aún conserva el recubrimiento residual, no absorberá la humedad con la misma eficacia; es decir, no secará bien. Por lo tanto, no debes juzgar una toalla por su suavidad, ya que esta no dura en exceso. En cambio, ten en cuenta el tipo de tejido, el número de hilos (cuanto mayor, mejor) y el diseño general. Estas características con claves en la guía ideal para comprar toallas.















