El buen mantenimiento de los electrodomésticos que tenemos en casa es fundamental para aumentar su vida útil, optimizar el consumo de energía y garantizar la higiene. Una buena limpieza es el primer paso para su correcto funcionamiento, pero es uno de los que más se nos olvida. Si ya te contamos los mejores consejos para limpiar una lavadora que huele mal, ahora recopilamos los trucos de los expertos para evitar los malos olores en el lavavajillas. Y es que, aunque es uno de los electrodomésticos que más usamos, es uno de los que más olvidamos limpiar. Los expertos en electrodomésticos recomiendan una limpieza del lavavajillas cada dos meses y, a continuación, te contamos cómo debes hacerlo: no requiere mucho esfuerzo y, además, es fundamental para mantener la cal a raya.
La buena noticia es que, para limpiar tu lavavajillas, tanto si eliges un limpiador específico como si optas por ingredientes naturales como el vinagre y el bicarbonato de sodio, la mayor parte de la suciedad se eliminará en un solo ciclo. Además, antes de iniciar la tarea de limpieza del lavavajillas, debes leer atentamente las instrucciones de cuidado y mantenimiento del fabricante de tu electrodoméstico. Algunas máquinas pueden no contar con brazos de pulverización extraíbles o tener un ajuste autolimpiable para ayudar en su mantenimiento. Los expertos de Beko revelan que, si eliges limpiarlo con vinagre y bicarbonato de sodio, el primer paso es, en un recipiente resistente al calor, vierte vinagre y colocarlo en el estante superior. Después, en el fondo de la máquina, en el área de drenaje, añade bicarbonato de sodio. Inicia un ciclo de lavado en vacío a alta temperatura y, tras finalizarlo, con agua caliente, limpia el filtro y las gomas y quita los residuos con un trapo. Si vas a limpiar el lavavajillas para alargar su vida útil y eliminar los malos olores, sigue los siguientes pasos.
1. Vacía el lavavajillas
Aunque suene obvio, no puedes limpiar bien la máquina si está llena de platos, vasos y cubiertos así que, como es un proceso que llevará un tiempo, piensa cuándo es el mejor momento para esta tarea.
2. Limpia el filtro
Se encuentra situado bajo la bandeja inferior del electrodoméstico, normalmente en la parte delantera y central de la máquina, y sirve para drenar el agua y los residuos. Se puede desbloquear y quitar girándolo o tirando hacia arriba, y debes observar si tu lavavajillas tiene un indicador que te avisa si está bloqueado o no para desactivarlo en primer lugar. Una vez hayas quitado el filtro, límpialo bien con agua tibia, jabón y un cepillo suave. Es probable que el filtro tenga dos partes: una rígida y una extraíble, y hay que limpiarlas bien. También debes limpiar de la misma manera la malla extraíble del suelo del lavavajillas, donde se coloca el filtro. Una vez eliminados los residuos, coloca todo de nuevo en su lugar.
3. Revisa y limpia los rociadores
Los rociadores se pueden obstruir con restos de comida o de cal. Para eliminarlos, utiliza un palillo o un cepillo y luego enjuágalos bien. Dependiendo del modelo de lavavajillas, podrás quitarlos y eso te facilitará la labor de limpieza. Una vez libres de obstrucciones, gracias al palillo o el cepillo, lávalos en agua tibia con jabón y vuelve a colocarlos.
4. Limpia las paredes y las gomas de la puerta
Estas zonas pueden acumular suciedad y humedad, así que, con un paño de microfibra y un limpiador suave, limpie bien alrededor de la puerta. No utilices vinagre para limpiar las gomas porque, con el tiempo, el caucho se puede degradar.
CONSEJO: Nunca utilices lejía para limpiar un lavavajillas de acero inoxidable porque se corroerá.
5. Limpia el panel de control
El panel de control es un punto de contacto en el lavavajillas, así que es probable que acumule suciedad. Para limpiarlo, utiliza un paño de microfibra húmedo y un limpiador de superficies antigrasa. Si notas suciedad alrededor de los botones, elimínala con un cepillo de dientes viejo humedecido. También debes limpiar el panel frontal con una toallita para quitar manchas y salpicaduras. Si tienes un lavavajillas de acero inoxidable, usa un limpiador adecuado para este material como Cif Professional. Recuerda frotar en la dirección del limpiador para no rayar la superficie.
6. Revisa los niveles de sal y abrillantador
Todos los lavavajillas necesitan sal y abrillantador para su correcto funcionamiento. La sal suaviza el agua dura y mejora el rendimiento del detergente, mientras que el abrillantador ayuda a que el agua 'escape' de los artículos al final del ciclo y no aparezcan las marcas de agua. Debes asegurarte de que estén al nivel adecuado porque garantiza un rendimiento óptimo y reduce la cal y las bacterias.
7. Limpia el interior del lavavajillas
Para limpiar en profundidad el interior de tu lavavajillas, puedes optar por un limpiador como el de Dr. Beckmann para eliminar bacterias residuales y la cal. Si buscas una alternativa más natural, prueba con el vinagre blanco destilado. En la rejilla superior, coloca una taza con 500 ml de vinagre y pon a funcionar tu lavavajillas con su ciclo habitual, pero sin detergente. Cuando acabe el ciclo, cuidado con la taza porque estará llena de agua caliente.
8. Si persiste el mal olor, prueba con el bicarbonato de sodio
Si, a pesar de la limpieza en profundidad, tu lavavajillas conserva el mal olor, prueba con el bicarbonato de sodio. Espolvorea un par de cucharadas en la base del lavavajillas y déjalo actuar durante unas horas y después realizas un ciclo en vacío para limpiarlo.
CONSEJO: No es necesario que enjuagues tus platos antes de meterlos en el lavavajillas porque desperdicias agua, dinero y tiempo. Lo que sí debes eliminar son los restos de comida.
9. Límpialo regularmente para el mejor mantenimiento
Para mantener tu máquina en las mejores condiciones después de limpiarla en profundidad, recuerda comprobar y enjuagar el filtro entre ciclos y vigilar los lados de la puerta para que no se queden restos de alimentos pegados. Si quieres 'refrescar' la limpieza, haz un ciclo a máxima temperatura con el lavavajillas vacío. No te olvides de seguir las instrucciones del fabricante y, si tu electrodoméstico tiene la opción de autolimpieza, úsala siguiendo las recomendaciones.

















