Los malos olores pueden aparecer en distintos rincones de la casa, desde el cubo de la basura hasta el baño o la cocina. Y, aunque pueda parecer contradictorio, uno de los electrodomésticos que más fácilmente acumula malos olores es precisamente el encargado de lavar la ropa: la lavadora. Con el paso del tiempo, la humedad, los restos de detergente y la suciedad pueden instalarse en el interior de la lavadora y provocar ese desagradable olor a humedad que acaba afectando incluso a las prendas recién lavadas, como las sábanas.

En un abrir y cerrar de ojos, empieza a salir un olor a humedad del tambor que no desaparece. Y lo que es peor... impregnar la ropa, dejando esa sensación de ropa húmeda o mal lavada. Por suerte, existen maneras de acabar con este olor de una vez por todas; de hecho, aquí hemos recopilado 9 soluciones prácticas y sencillas que proponen los expertos en organización y limpieza.

Usa un limpiador específico para lavadoras

    Cuando una lavadora empieza a desprender malos olores, muchas personas se limitan a limpiar la goma de la puerta. Sin embargo, el problema suele estar también en el interior del tambor y en otras zonas donde se acumulan restos de detergente, cal y bacterias. Una de las formas más eficaces de mantenerla en buen estado es utilizar periódicamente un limpiador específico para lavadoras, como el limpiador para lavadoras Dr. Beckmann's Service It Deep Clean.

    Estos productos ayudan a eliminar la suciedad acumulada en zonas difíciles de alcanzar y contribuyen a prevenir los olores desagradables. Los expertos recomiendan realizar una limpieza profunda cada tres o seis meses para mantener el electrodoméstico en buen estado y evitar la proliferación de bacterias.

    Eliminar la cal que se acumula en el interior de la lavadora

      La limpieza del tambor es importante, pero no siempre suficiente. En muchas zonas de España, especialmente donde el agua es más dura, la cal puede acumularse en el interior de la lavadora y convertirse en una de las causas de los malos olores. Además de afectar al rendimiento de la lavadora, la cal hace que se acumulen restos de detergente, suciedad y humedad en zonas que no vemos. Con el tiempo, esto crea el entorno perfecto para la aparición de bacterias y moho. Por eso, los expertos recomiendan revisar periódicamente el estado de la lavadora y utilizar un descalcificador específico cuando sea necesario.

      Si además acostumbras a poner más detergente del recomendado, conviene prestar todavía más atención a este mantenimiento, ya que la acumulación puede producirse con mayor rapidez.

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      Cris Cantón//Getty Images

      Vaciar el filtro de la lavadora antes de que se atasque

        Como parte de la limpieza profunda de tu lavadora, debes vaciar y desatascar el filtro al menos una vez al mes. El filtro se encuentra detrás de un panel en la parte frontal de la máquina, debajo del tambor. Es un proceso engorroso y desagradable si nunca lo has hecho antes porque puede oler bastante mal, principalmente por el agua estancada atrapada en el filtro que favorece la proliferación de bacterias.

        Para vaciar el filtro de la lavadora, lo mejor es consultar el manual de instrucciones, pero si no lo encuentras, lo primero que deberías hacer es apagar la lavadora; a continuación, abre la caja del filtro y coloca un recipiente. Las lavadoras modernas tienen una pequeña manguera de desagüe detrás del panel del filtro que se puede mover para ir vaciándola gradualmente en el recipiente, deteniéndose y reanudando el flujo según sea necesario.

        Sin embargo, si tienes una lavadora antigua, es posible que haya que desenroscar el filtro directamente para vaciarlo, por lo que sería necesario colocar un recipiente profundo, toallas que absorban el agua que pueda caer fuera e ir desenroscando el filtro con cuidado hasta que el agua empiece a drenar.

        Una vez que se haya vaciado por completo, puedes retirar el filtro y quitar lo que lo estuviese obstruyendo, desde un calcetín a una moneda o un pañuelo de papel. Luego, lava el filtro con agua tibia antes de volver a colocarlo. Limpia también la carcasa del filtro con un paño de microfibra húmedo para eliminar cualquier residuo visible.

        Acaba con el moho que aparece en la junta de goma

          Si aparece moho alrededor de la junta de goma, límpiela con una solución de lejía diluida en un paño de microfibra y déjela secar. Espera a que se seque por completo antes de volver a lavar o pon un lavado corto, ya que la lejía podría manchar la ropa. También hay que retirar y lavar el moho del cajón del detergente con un cepillo de dientes viejo o un cepillo eléctrico para llegar a las ranuras impregnados con agua tibia y jabón.

          No cierres el tambor de la lavadora

            Para que tu lavadora huela bien, el primer paso es evitar el crecimiento bacteriano. Algo que se puede conseguir pasando un paño de microfibra seco por el interior de la puerta y la junta de goma. También conviene dejar la puerta y el cajón del detergente abiertos después de usar la lavadora para que se sequen al aire. Incluso si solo se abren un poco, esto ayuda a ventilar no solo el tambor, sino también los componentes internos. Si te preocupa dejar la lavadora abierta por los niños o las mascotas, existen cierres de seguridad para mantenerla cerrada.

            Por último, aunque parezca obvio, no dejes la ropa en el tambor más tiempo del necesario, tanto si está mojada como seca. Si la ropa se queda dentro de la lavadora, bloquea la ventilación y, ya sea mojada o simplemente sucia, favorece el crecimiento bacteriano. Lo ideal es cargar la lavadora solo cuando la vayas a poner y vaciarla en cuanto termine el ciclo.

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            No sobrecargues la lavadora

              Queremos sacarle el máximo provecho a cada lavado, pero uno de los principales errores que cometemos al lavar la ropa es sobrecargar el tambor, ya que no lavará correctamente. El detergente no se distribuirá bien, la ropa no se agitará y probablemente tampoco centrifugará. El resultado será una bola de ropa mojada y con mal olor en el tambor, que contribuirá al mal olor y la suciedad dentro de la lavadora. Los expertos aconsejan no llenarlo más de tres cuartas partes de su capacidad para garantizar un lavado eficaz.

              No uses más detergente del recomendado

              Otro mal hábito es usar demasiado detergente para lavar la ropa. Quizás lo hayas comprobado si alguna vez has visto burbujas en la junta al final del ciclo. Si se usa demasiado detergente, no se enjuagará por completo durante el ciclo de enjuague, lo que significa que quedarán restos de jabón en las tuberías. Esto favorece el crecimiento de bacterias que producen mal olor. Siempre hay que tener en cuenta la dureza del agua, así como el grado de suciedad.

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              Selecciona el ciclo de lavado correcto

                Hoy en día, se nos anima a usar lavados a baja temperatura para ahorrar energía y dinero, y contribuir al cuidado del medio ambiente. Sin embargo, debes saber que los lavados a baja temperatura no eliminan las bacterias. Esto incluye el popular ciclo de lavado rápido, que a menudo no le da a la lavadora tiempo suficiente para eliminar completamente el detergente. En particular, el detergente en polvo, por lo que podrías estar contribuyendo a que se produzcan atascos. Al quedar residuos de jabón y bacterias, aumentan los malos olores.

                Dicho esto, no significa que tengas que dejar de usar estos ciclos, pero sí que tengas en cuenta que, cuanto más ciclos de lavado rápidos o a baja temperatura pongas, más fácil será que aparezcan los malos olores. Un lavado de mantenimiento, o un lavado vacío a 60 grados o más, una vez al mes será suficiente para eliminar los residuos de jabón de las tuberías.

                La tubería del desagüe de la lavadora puede estar obstruida

                  A veces el origen del mal olor no está dentro del tambor, ni en el filtro ni en el cajón del detergente de la lavadora, sino en el sistema de evacuación del agua. Un tubo doblado, una obstrucción o la acumulación de residuos pueden hacer que el agua no drene correctamente y termine generando malos olores. Si has probado todos los métodos anteriores y el problema persiste, conviene revisar la tubería del desagüe. Para hacerlo, es importante que el electrodoméstico esté apagado y que te ayude otra persona a mover la lavadora. Si esto no funciona, podría tratarse de una obstrucción y sería conveniente llamar a un técnico especializado.