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Valeri Zamtkina / EyeEmGetty Images

El invierno es, de las cuatro estaciones del año, una de las que más hace sufrir a nuestro cuerpo, a pesar de que el verano siempre haya tenido peor fama. Sin lugar a dudas, no hay mayor enemigo para nuestro organismo que el frío. Con él bajan nuestras defensas mientras proliferan los diferentes virus y bacterias, contagiándonos con los distintos procesos gripales y resfriados que pululan por ahí. Pero además, nos afecta a la piel. Narices rojas e irritadas, manos cortadas y ásperas o rojeces en las mejillas son solo algunos de sus inconvenientes y nadie se libra de ellos. Por eso, he aquí unos cuantos trucos para plantarle cara al invierno y a sus contratiempos y llegar al verano con matrícula.

Hidrata

Si hay una sensación típica del invierno es la de notar la piel seca. Y es que, aunque solemos echarle la culpa de esto al calor, uno de los efectos propios del frío es el de deshidratar la piel, en el que colaboran (y mucho) los cambios bruscos de temperatura. El frío hace que la piel se defienda mediante un mecanismo vasoconstrictor que dificulta la llegada del oxígeno y de los nutrientes que esta necesita. La consecuencia evidente es que la piel no solo se deseca, sino que además se ve afectada su renovación celular, lo que la debilita, la descama y cuartea (no se libera de las pieles muertas y no puede hacer frente al resto de agentes externos que la afectan). Por no hablar de que esa deshidratación sumada a la falta de regeneración provoca la aparición de líneas de expresión.
Por eso, es imprescindible hidratarla más de una vez al día. Y no, no hace falta hacerlo con cremas más densas.

En este sentido, recomendamos Olay Regenerist Whip (PVPR: 39,99 €), una de las cremas súper ligeras con #texturanube de Olay. Está formulada con ingredientes como el ácido hialurónico y los anti-péptidos, para combatir las líneas de expresión, y con tecnología Active Rush®, creada por los científicos de Olay para ofrecer la máxima hidratación e ingredientes activos para un cuidado eficaz de la piel. ¿Te apuntas a #VivirEnModoNube?

Usa humidificador

La hidratación de la piel también puede mejorar gracias a un humidificador. Este mejorará la calidad del aire que te rodea y aportará humedad. Además, no solo se beneficiará de ello la piel, sino que aliviará los resfriados y los prevendrá, ya que la nariz y la garganta no se secarán tan fácilmente.

Protege

Que tenemos que protegernos del sol es algo que no paramos de repetirnos desde el principio al final del verano, y no solo cuando vamos a broncearnos, porque el astro rey no desaparece, independientemente de la temporada en la que estemos. De hecho, aunque no siempre lo veamos, sigue dañando la piel, provocando manchas y quemaduras. Y es que, aunque en invierno haya menos presencia de rayos UVB, los UVA se mantienen en el mismo nivel durante todo el año. Su efecto no duele, por lo que no nos damos cuenta de que penetran hasta las capas más profundas de la piel, generando radicales libres y provocando alteraciones celulares que causan la aparición de las temidas líneas, manchas e incluso melanoma. Por eso, es imprescindible usar protección diaria también en invierno. Para cumplir con ello y no olvidar aplicarlo de forma adicional, elige una crema hidratante que contenga factor de protección, como Olay Regenerist Whip, con SPF30 (PVPR: 39,99 €), que además de combatir las líneas de expresión también pone el sol a raya.

Bálsamo labial y crema de manos

Todas las zonas que estén completamente al descubierto frente al frío sufrirán, pero lo hacen unas más que otras. En este sentido, si el rostro se deshidrataba, los labios se llevan la peor parte, debido a que en ellos, junto a las bajas temperaturas se mezcla también la humedad de la saliva, que provoca que se corten e irriten. Para remediarlo, lleva siempre contigo un bálsamo labial reparador, para curar las grietas e hidratar la piel. Aplícalo todas las veces que sea necesario, cada vez que notes dolor y escozor o la zona más debilitada.

Midsection Of Woman Wearing Sweater
Tiago Fábrica / EyeEmGetty Images

Pero, sin duda alguna, las más afectadas son las manos. Puede que nos pongamos guantes para restar el impacto del frío en ellas, pero son las que más sufren los cambios de temperatura, se golpean y arañan y, al final, es la zona más desprotegida de nuestro cuerpo. Por eso, es imprescindible, al igual que llevamos bálsamo labial, tener siempre con nosotras una crema hidratante de manos, con la que no solo repararemos el daño del frío sino que además cuidaremos las uñas y las cutículas, fortaleciéndolas.

Evita los cambios bruscos de temperatura

De casa a la oficina y de la oficina a casa, entre otros muchos escenarios, pasamos del frío más absoluto al calor más abrumador en cuestión de segundos y aunque estemos deseando llegar al calor del hogar o de una ducha caliente, eso pasa factura a nuestro organismo. Se sigue deshidratando la piel e irritándola ante el cambio de temperatura, nuestro cuerpo se desestabiliza, no consigue adaptarse resfriándonos y nuestras defensas se debilitan.

Cuida el organismo: los súper alimentos

Cierto es que evitar los cambios de temperatura muchas veces puede parecer misión imposible, pero sí podemos hacer que nuestras defensas estén más protegidas y que podamos enfrentarnos mejor a los distintos cambios, el frío y las bacterias y virus que viven en el invierno. Y no nos referimos a ampliar la dietas con vitaminas o complementos alimenticios adicionales, que también, sino incluir los conocidos como súper alimentos en nuestra dieta. Estos aportan la energía suficiente para evitar consumir más carbohidratos y, en definitiva, con mayor densidad nutricional, pero también son beneficiosos para el sistema inmunológico.
Entre ellos se encuentran las bayas de Goji, que poseen gran poder antioxidante para mantener a raya los radicales libres; el té verde, que previene el envejecimiento celular también rico en antioxidantes, como la vitamina E; o la cúrcuma, que tiene un poder antioxidante entre cinco y ocho veces más fuerte que esta vitamina.

Vegan superfood breakfast with porridge, almond milk, blueberries, roasted quinoa, and goji berries
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A estos ingredientes que combaten los signos de la edad se les suman también el kéfir, que ayuda a la producción de anticuerpos y tiene un gran poder inmunológico a nivel intestinal o el ajo negro, beneficioso para el sistema inmune, como antibiótico natural. Incluye también en tu dieta la maca, rica en aminoácidos, minerales, cobre, magnesio, fósforo y hierro, entre otros. Este último ayuda en la restauración de glóbulos rojos, previniendo enfermedades como la anemia y la depresión, ya que aumenta los niveles de serotonina.

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