En invierno, siempre nos dicen que hay que abrigar todas las partes del cuerpo para protegerlas y no pasar frío. Sin embargo, hay una zona que no se puede fundir en un abrigo o en unos guantes. Vive expuesta constantemente y se enfrenta al frío, el aire seco y a los cambios bruscos de temperatura. Y claro, como consecuencia de esto, esa zona se vuelve irregular y pierde la flexibilidad. Evidentemente, hablo de los labios.

Los labios son los pequeños valientes que más sufren en invierno. Su deshidratación no surge de golpe, sino que a través del tiempo podemos notar como se custren poco a poco. Al hablar, al reír, incluso al estar parado se nota. Cuando ya estamos en la fase de agrietamiento, el cuidado labial no es negociable.

Personalmente siempre he sido muy consciente de esto. Soy la primera que lleva en el neceser de cada bolso un bálsamo labial, pero aunque lleve uno en cada sitio, siempre es el mismo. En mi casa siempre hemos usado el icónico labial Suavina en su formato pastilla. Ahora, uso su nueva versión.

La nueva versión líquida de Suavina

Sin perder su esencia, Suavina se ha reinventado dejando atrás su famosa pastilla para nutrir de forma moderna nuestros labios. Este formato líquido hidrata igual de bien los labios en invierno y los deja totalmente suaves y sin grietas. Yo cuando lo vi en la droguería de al lado de mi casa me quedé alucinada porque funciona igual de bien con la ventaja de ser un formato mucho más práctico.

Suavina Labial Hidratante Original

Labial Hidratante Original

Características

MarcaSuavina
Capacidad12 ml
FunciónHidratar, reparar y proteger los labios, manos y fosas nasales

Que la calidad de Suavina sea tan buena no sorprende en absoluto. Solo tenemos que remontarnos a sus orígenes para saber por qué funciona tan bien. Es un labial creado en 1880 por un farmacéutico valenciano, Vicente Calduch Solsona, en Villarreal. Fue creado expresamente para reparar los labios, caras y manos de los recolectores de naranjas, que sufrían especialmente el frío y el viento en el campo. Más de un siglo después, la marca sigue perteneciendo a los Laboratorios Calduch y se comercializa por todo el mundo.

Casi 150 años después, los ingredientes que reparaban las zonas custridas de los agricultores siguen siendo los mismos que me ayudan a mantener la hidratación de mis labios. El bálsamo está hecho con vaselina y aceites esenciales de mentas y cítricos. La vaselina se encarga de sellar la humedad natural de los labios y los aceites cítricos y mentolados calman y reparan la piel enrojecida y agrietada.

Lo que más me fascina de Suavina es que con solo una aplicación recupero la hidratación y suavidad de mis labios al instante. De hecho, hay veces que también lo aplico en la entrada de mis fosas nasales para reparar su irritación y escozor cuando estoy resfriada y uso muchos pañuelos. También lo aplico en mis manos cuando necesito un extra de hidratación y noto que se empiezan a custrir.

El formato en pastilla de Suavina funciona muy bien, pero el nuevo envase líquido es aún mejor. Es más práctico porque no hay necesidad de pringarte los dedos para utilizarlo. Simplemente hay que apretarlo un poco para que salga el producto y restregarlo por los labios. Con el aplicador se queda perfectamente esparcido.

Suavina es la solución de toda la vida que nunca falla. Para más inri, lleva casi 150 años sin fallar a nadie. La cuestión es tan sencilla como aplicarse una vez el producto y recuperar la hidratación y suavidad de los labios, manos, nariz o cualquier zona irritada. Nunca había sentado tan bien al cuerpo un sabor mentolado.