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Sabemos que las manos son capaces de aguantarlo todo. Ahora están expuestas al frío, ya que el invierno es lo que trae consigo. Y cómo olvidar las capas y capas de gel hidroalcohólico que han recibido a lo largo de estos años. Aunque también hay otras acciones diarias que las ponen a prueba, como lavar los platos o frotar manchas de la ropa.
Y con todo lo que pasan, aún esperamos que se vean suaves, bonitas y sin ninguna grieta a la vista. Utilizamos las manos para todo y, sin embargo, son una de las partes del cuerpo que más descuidamos. Yo, al menos, no lo hago muy a menudo. Para eso tengo a mi madre, que es la voz de mi conciencia que me recuerda que debo prestarles más atención.
Mi madre es de la antigua escuela. Es de esas mujeres que saben que las manos son una de las partes más sensibles del cuerpo y que hay que darles el cuidado que merecen. Ella, además, tiene la piel de las manos muy fina, por lo que necesita un remedio que sepa protegerlas de verdad. Ese remedio ha tenido nombre propio desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que nací. No recuerdo a mi madre sin su inseparable crema de manos.
La mítica crema de manos de Neutrogena cumple 54 años
La inseparable de mi madre es la icónica crema de manos concentrada con perfume de Neutrogena, la reina del cuidado de la piel. Este producto es tan mítico que ahora cumple 54 años, pero nada de él ha cambiado. Mi madre la usa desde que era una joven en los 90 porque es la única que deja sus manos suaves y sin grietas en invierno.
Mi madre es de las que dicen que, si algo funciona bien, no hay que cambiarlo. Y eso es justamente también lo que piensan los dermatólogos que trabajan en Neutrogena, porque la crema sigue usando los mismos ingredientes que sanan la piel desde su lanzamiento en 1972.
Esta crema de manos está diseñada con su exclusiva “fórmula noruega”. Se inspira en una receta que utilizaban los pescadores noruegos que pasaban largas jornadas a la intemperie y acababan con las manos muy agrietadas. La receta protegía su piel del frío extremo, el viento y la humedad. Ahora, hace lo mismo prácticamente al instante.
Su fórmula es muy concentrada. Esto quiere decir que tiene una alta proporción de ingredientes activos hidratantes y menos “relleno” (agua y componentes ligeros no tan útiles). Tiene un 40% de glicerina, un humectante que atrae el agua de la piel y la retiene para que la mano se quede hidratada el mayor tiempo posible. También es rica en vitamina E, que protege la piel de los agentes agresivos y calma y mejora el aspecto de la piel castigada.
Tiene una textura densa que se asegura de reparar correctamente la piel. Muchas veces creemos que una crema ligera funciona mejor, pero no siempre asegura un cuidado tan efectivo como el de una más densa. En el momento en el que extiendes la primera gota de crema sobre las manos, el alivio se nota al momento. La barrera protectora que crea acaba con las grietas y la tirantez y la suavidad vuelve a las manos para quedarse.
Mi madre la utiliza siempre que puede. Cuando termina de fregar por la noche, que es cuando más castigadas siente las manos después de todo el día por ahí, se sienta en el sofá y se relaja echándose la crema. También la usa cuando nota que tiene las uñas y las cutículas débiles de la manicura. Esto es justamente lo que ha hecho que siga tanto tiempo con mi madre: la calidad y la cantidad de usos que tiene.
Una carta de presentación como lo son las manos, que siempre están visibles, necesitan un cuidado mínimo. Esta crema es justamente lo que necesita. Una gota pequeña por la noche puede cambiar todo el invierno y, según mi madre, así se hace mucho más llevadero.



