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El doctor Leo Cerrud, médico experto en estética y nutricionista, explica en esta nueva entrega de nuestro consultorio de belleza la relación entre insomnio y piel. En Diez Minutos cuida de ti respondemos a esta pregunta que nos plantea una lectora: "Doctor, llevo una temporada durmiendo muy mal y me noto la piel peor que nunca, con más arrugas y ojeras, y además, he engordado. ¿Puede ser por el insomnio? ¿Qué puedo hacer?"
Dormir mal no solo nos deja de mal humor o con menos energía al día siguiente. Con el paso del tiempo, la falta de sueño se refleja directamente en el espejo… y también en la báscula. Piel apagada, ojeras marcadas, más arrugas, sensación de hinchazón y dificultad para controlar el peso suelen tener un denominador común: el descanso insuficiente. Te lo explico: cuando dormimos poco, el cuerpo entra en un estado de alerta constante, aumenta la inflamación y se altera el equilibrio hormonal que regula el apetito. "Si ese descanso no llega o es de mala calidad, la piel pierde capacidad de reparación", afirma.
Por un lado, sube la grelina, la hormona que nos hace tener más hambre; por otro, baja la leptina, la que nos avisa de que ya estamos saciados. ¿El resultado? Más antojos, especialmente de alimentos ricos en azúcar y grasa, y más dificultad para mantener un peso estable. A nivel cutáneo, el impacto también es importante. Durante el sueño profundo se activa la regeneración celular y la producción de colágeno. Si ese descanso no llega o es de mala calidad, la piel pierde capacidad de reparación. Aparecen antes las arrugas y surcos, la piel se ve más fina y apagada, y las ojeras se vuelven más persistentes.
No es solo una cuestión estética: es un reflejo de que el organismo no ha tenido tiempo de "resetearse". Este es el triángulo invisible del descanso: falta de sueño, inflamación y desajuste del apetito, con consecuencias visibles en la piel y el peso. Muchas personas invierten en cremas, tratamientos o dietas sin éxito, cuando el problema está en algo tan básico como descansar mal por la noche.
En consulta lo veo a menudo: pacientes que hacen todo 'bien' en teoría, es decir, comen saludable, hacen ejercicio y cuidan su piel, pero no descansan. Y mientras el sueño no mejore, los resultados se resisten. Dormir bien no es un lujo, es una necesidad metabólica y estética, y tenemos que darle su valor, en lugar de considerar un logro no parar 24/7.
¿Qué podemos hacer?
Lo primero, priorizar el descanso como parte del cuidado personal. Mantener horarios regulares, reducir pantallas antes de dormir, cenar ligero y crear un ambiente propicio para el sueño marca la diferencia. Y si hace falta, apoyar el descanso desde la nutrición o con pautas personalizadas acudiendo a tu médico estético y/o nutricionista. De hecho, puede que te suene exagerado, pero dormir bien es uno de los tratamientos antiedad más eficaces
que existen y es gratis.
