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No siempre son los tintes, ni las planchas, ni los tratamientos químicos que usamos para alisar o rizar el pelo. En la mayoría de las ocasiones, el origen de un cabello más débil, y como consecuencia que se caiga más, está en pequeños gestos que repetimos a diario sin darles importancia. Lavarlo con agua demasiado caliente, desenredarlo en mojado o no prestar atención al cepillo que usamos son hábitos que parecen inofensivos y que, sin embargo, pasan factura a la salud de tu cabello. Revisar la rutina es, muchas veces, el primer paso para recuperar una melena más fuerte, brillante y resistente.
Ni tintes ni planchas: los gestos diarios que están debilitando tu cabello
Esos pequeños hábitos que repetimos casi de forma automática, con el tiempo, pueden debilitar la fibra capilar y favorecer la caída. Te contamos cuáles son los 10 más extendidos y cómo evitarlos.
- LAVARTE EL PELO COMO SI FUERA ROPA. Frotar con fuerza, enrollarlo en una toalla o usar las uñas daña la cutícula. Lo aconsejable es masajear el cuero cabelludo con las yemas y dejar que la espuma caiga hasta las puntas.
- USAR SIEMPRE EL MISMO CHAMPÚ. Ten al menos dos champús: uno habitual y otro de tratamiento (anticaída, volumen, hidratante…) porque el pelo cambia con la edad, las hormonas y la estación.
- AGUA DEMASIADO CALIENTE. Esto abre la cutícula, favorece el encrespamiento y hace que pierda su brillo. Lo mejor es que el agua esté siempre templada o fría.
- DESENREDAR MOJADO Y SIN CUIDADO. Si peinas el pelo con un cepillo inadecuado, se romperá. Utiliza un peine de púas anchas y empieza de medios y puntas con delicadeza.
- OBVIAR EL PROTECTOR TÉRMICO. Es el seguro de vida de tu cabello. Por eso, aunque solo utilices un poco la plancha o el secador, debes aplicarlo antes. ¡No se te puede olvidar! Deja algún día que se seque al aire y baja la temperatura.
- LLEVAR EL PELO MUY TIRANTE. Las coletas y los moños tirantes son tendencia, pero muy apretados provocan rotura y caída. Opta por variar los peinados y utilizar gomas sin metal.
- DORMIR CON EL PELO SUELTO Y MOJADO. El roce constante provoca encrespamiento y que se abran las puntas. Lo mejor, dormir con gorro de seda o en almohada de satén.
- ARRANCAR LAS CANAS. No es porque salgan más, que no es cierto, sino porque debilitas el folículo. Lo mejor es cortarlas o integrarlas dándote mechas.
- TEÑIRSE SIN CUIDAR EL COLOR. El tinte sin mantenimiento reseca y apaga el cabello. Ponte una mascarilla semanal y utiliza productos específicos para el cabello teñido.
- COMER MAL TAMBIÉN INFLUYE. Pensar que el pelo se arregla solo por fuera es un gran error. La fibra crece por dentro. Lo mejor es que comas proteínas, hierro, vitaminas del grupo B y que cuides el descanso.













