Según Head & Shoulders (HyS), lavarse el pelo parece un gesto sencillo, pero muchas personas cometen pequeños errores que pueden afectar a la salud del cabello y del cuero cabelludo. Adoptar una rutina correcta no solo ayuda a mantenerlo limpio, sino también a que luzca más fuerte, suave y brillante. Es importante centrarse en el cuero cabelludo, donde se acumulan grasas y suciedad, y mantener el agua a una temperatura de 38 ºC para limpiar sin dañar. Además, hay que tener mucho cuidado con el uso excesivo de calor al secar con secador.

Cómo cuidar tu cabello al lavarlo

Para tener un pelo brillante y sano, basta con tener en cuenta 5 consejos tan sencillos como básicos. La temperatura del agua, el champú que uses y la forma de aplicarlo marcan la diferencia.

  • No amontones el cabello al lavar. Uno de los errores más comunes es frotar el pelo en la parte superior de la cabeza. Esto puede provocar enredos y dañar la fibra capilar. Lo ideal es aplicar el champú desde la raíz hacia las puntas en la misma dirección que las cutículas, evitando los temidos enredos. Y sobre todo, hazlo con movimientos suaves.
  • Concéntrate en el cuero cabelludo. Es la zona donde se acumulan grasa, sudor y residuos. Un masaje suave con las yemas de los dedos ayuda a limpiarlo mejor y activa la circulación. Al aclarar, la espuma limpia el resto del cabello.
mujer lavandose el pelo
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  • Controla la temperatura del agua. El agua demasiado caliente puede irritar el cuero cabelludo, mientras que la muy fría no elimina bien la grasa. Lo más recomendable es una temperatura templada, cercana a la corporal. Mantenerla a 38 ºC limpiará el cuero cabelludo, sin dañarlo.
  • No temas lavarlo con frecuencia. Existe el mito de que lavar el pelo todos los días es perjudicial porque elimina las grasas naturales del cuero cabelludo y el pelo se reseca, pero nada más lejos de la realidad, porque el cuero cabelludo produce sebo constantemente. Lo importante es usar un champú adecuado y adaptarlo a tus necesidades.
  • Sécalo con suavidad. Evita frotar con fuerza con la toalla o aplicar demasiado calor. Lo mejor es retirar el exceso de agua con ligeros toques y, si es posible, dejar que el cabello se seque al aire. El uso del secador, si el aire es muy caliente, puede dañar tu pelo y tu cuero cabelludo.