En nuestra sección Diez Minutos cuida de ti, la doctora Victoria Trasmonte, jefa de Servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), nos cuenta en una nueva entrega de nuestro consultorio de belleza los tratamientos que están ya obsoletos. Esos que ya no debes hacerte porque con el tiempo los conceptos y los protocolos han cambiado considerablemente. "La verdadera innovación no está en añadir más, sino en hacerlo mejor", asegura. La medicina estética vive una transformación silenciosa pero profunda. Lo que hace años era sinónimo de modernidad, hoy se percibe como un abordaje poco respetuoso con la anatomía y con la evolución natural del rostro. La experiencia clínica y el avance en el conocimiento de la piel han cambiado por completo la forma de tratar el envejecimiento. Durante mucho tiempo, la prioridad fue añadir: proyectar, rellenar, tensar. Se trabajaba buscando cambios visibles y rápidos, aunque eso supusiera alterar proporciones, endurecer facciones o perder expresividad. Aquellos resultados, que en su momento parecían impactantes, hoy delatan el paso del tiempo mucho más que las propias arrugas.

una mujer recibe un tratamiento con pinchazos en la cara
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Uno de los tratamientos que ha quedado claramente desfasado es el uso de materiales de relleno muy densos colocados de forma uniforme en distintas zonas del rostro. Esta práctica generaba acumulación de producto, rostros pesados y una evolución poco armónica con los años. En la actualidad, se priorizan sustancias reabsorbibles, de integración en la piel más amable y colocadas con una estrategia mucho más precisa.

Se ha superado el uso de técnicas como ciertos hilos tensores

También se han superado técnicas que pretendían sustituir procedimientos quirúrgicos mediante tracciones artificiales, como ocurrió con ciertos usos de hilos tensores. Se ha comprendido que el descolgamiento no se corrige solo tirando de la piel, sino estimulando su capacidad de regeneración y que, en determinados momentos, la cirugía es la opción más respetuosa y acertada.

una mujer joven antes de un tratamiento de estetica
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Los tratamientos agresivos que provocaban descamaciones intensas y largas recuperaciones son otro ejemplo de prácticas en retirada. Han sido reemplazados por protocolos que activan los mecanismos naturales de reparación cutánea sin comprometer la función de la piel. El enfoque actual mira más a la calidad del tejido que al cambio estructural forzado. Se trabaja para que la piel refleje salud, uniformidad y luminosidad, y para que los rasgos mantengan su identidad. La tendencia ya no busca transformar, sino acompañar. Se revisan tratamientos antiguos, se retiran productos que ya no encajan con el rostro actual del paciente y se opta por soluciones más ligeras y elegantes.

El resultado no es un rostro distinto, sino uno que encaja mejor con el momento vital de la persona. Una apariencia fresca, equilibrada y coherente con el paso del tiempo. Hoy, la verdadera innovación no está en añadir más, sino en hacerlo mejor.

la doctora victoria trasmonte
Cedida
Victoria Trasmonte, jefa de servicio de Medicina Estética Fundación Jiménez Díaz (Madrid)