Los que crecimos en los años 80 sabemos que hay recuerdos que no se borran: de series como 'El coche fantástico' a las canciones de 'Mecano' grabadas en una cinta de cassette (formato analógico) pasando por las tardes jugando a la pelota en la calle. Da igual que hayan pasado cuatro décadas porque para nosotros eso pasó "hace un par de años" hasta que hablas con alguien de otra generación y no sabe de qué le estás hablando: ¿Walkman? ¿MacGyver? ¿Un, dos, tres? Entonces es cuando realmente te das cuenta de cómo ha pasado el tiempo. Y no solo se ve en series, música o televisión, también en moda. En aquella época no existían las redes sociales ni las influencers pero sí prendas que todos queríamos tener y una de ellas era la sudadera de Amarras, que marcó a toda una generación y que hoy vuelve a ser tendencia, como ya lo son las hombreras XL, los leggings o los vaqueros de tiro alto.

Hace unos días, en una misma tarde y con apenas dos horas de diferencia, me crucé con dos chicas que llevaban la icónica sudadera con el logo del nudo marinero que formó parte de mi niñez y adolescencia. La que llevaba mi tía en los años 80 y que, tras años de insistencia (y mucha paciencia por su parte), acabó regalándome. Muchos la definían como "el uniforme de los pijos". Era cómoda, duradera -doy fe porque aún la conservo- y nunca fallaba. La combinación favorita de mi tía, que de pija tiene poco, eran los vaqueros rectos y zapatillas blancas. Nadie de su generación podía resistirse a llevar una de esas sudaderas, sin capucha, y los más pequeños aspirábamos a hacerlo algún día.

Vuelve la icónica sudadera que marcó a una generación

Amarras nació en 1978, de la mano de José Ynclán (1941). "El mar eran mis vacaciones, mi vida, y decidí crear algo que lo acercara a mi día a día y al sitio donde vivo, Madrid, donde no había nada que tuviera relación con él. Y surgió Amarras, que es una palabra muy bonita, pura poesía marina", contó su creador hace unos años en una entrevista.

Amarras Sudadera

Sudadera
Crédito: Amarras

Tras unas décadas de éxito, la firma desapareció y hace unos años volvió a resurgir de la mano de Javier Ynclán, hijo del fundador, y, para alegría de toda una generación, vuelve a ser tendencia. Y hay algo más especialmente bonito en este regreso: ver cómo quienes fuimos jóvenes en los 80 compartimos esta prenda con los adolescentes de la casa.

sudadera rosa de amarras
Amarras

La nostalgia ochentera está muy bien, pero también es cierto que, por suerte, ya no hace falta recorrer media ciudad ni esperar a un sábado por la mañana para encontrar esa sudadera soñada. O esperar que alguien fuera "a la capital" para encargarle una. Hoy, gracias a las nuevas tecnologías, sudaderas como las Amarras está a un solo clic porque aunque la firma tiene tienda física en Madrid, podemos darnos el capricho desde casa. Y ya he pedido la mía, rosa, por cierto, como la que guardo en mi armario desde hace décadas.