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Muchas personas han vivido alguna vez lo que se conoce como 'amor tóxico': conocer a alguien que muestra interés al principio y después empieza a comportarse de forma imprevisible. Y, paradójicamente, en lugar de perder el interés, esa persona puede empezar a ocupar cada vez más espacio en nuestros pensamientos. Sara Sánchez, psicóloga y directora de MAI Psicólogos, nos da las claves para detectar las señales de alerta y saber gestionar este tipo de situaciones.
"Se debe en parte a cómo funciona nuestro sistema de recompensa cerebral. Cuando recibimos una señal de interés inesperada, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación. Porque la dopamina no solo aparece cuando obtenemos algo positivo, sino también cuando anticipamos que podría ocurrir. Esa expectativa activa el cerebro y puede hacer que estemos más pendientes de la otra persona. Por eso, cuando alguien aparece y desaparece emocionalmente, esa incertidumbre puede aumentar la sensación de atracción", explica Sara Sánchez, a quien también puedes seguir en Instagram. Desde la psicología, este fenómeno se conoce como "refuerzo intermitente", una dinámica en la que el afecto o la atención aparecen de forma irregular: a veces sí y a veces no.
Las consecuencias mentales de un amor tóxico, según la psicóloga Sara Sánchez
- Genera expectativa y deseo. Cuando la otra persona reaparece después de un periodo de distancia, su atención se siente como una recompensa muy valiosa.
- Nos mantiene alerta y pendientes. La incertidumbre puede hacer que estemos atentos a cualquier señal: un mensaje, una llamada o un gesto de acercamiento.
- La recompensa no nos satura. Cuando algo ocurre todos los días pierde intensidad. Sin embargo, cuando aparece de forma intermitente se percibe como algo más emocionante.
- Puede volvernos más insistentes. La mente intenta entender lo que está pasando y puede llevarnos a invertir más energía emocional en la relación.
Cómo detectar una relación tóxica: señales de alerta
Aunque la intensidad puede confundirse con una gran conexión, este tipo de "amores", a menudo, generan relaciones poco equilibradas. Anota cuáles pueden ser señales de alerta, según la psicóloga Sara Sánchez:
- Sentir más ansiedad que tranquilidad en la relación.
- Estar constantemente pendiente de si la otra persona escribe o desaparece.
- Justificar comportamientos que generan malestar.
- Percibir que el interés del otro es inconsistente o imprevisible
Cómo actuar en una relación tóxica
Si te identificas con este tipo de dinámica, resulta muy útil tomar perspectiva y observar cómo te afecta realmente la relación. Tal y como describe Sara Sánchez, algunas estrategias que pueden ayudarnos son:
- Tomar distancia emocional durante un tiempo, para observar la relación con más claridad.
- Preguntarte cómo te hace sentir el vínculo en general, más allá de los momentos positivos que te genere.
- Fijarte en la coherencia entre lo que la otra persona dice y hace, algo clave en las relaciones sanas.
- Poner límites y valorar la reciprocidad, recordando que el interés debería ser mutuo.
- Buscar apoyo si la situación se mantiene en el tiempo. Hablar con un profesional de la psicología puede ayudar a comprender mejor los propios patrones afectivos y aprender a construir relaciones más equilibradas.
Al final, el amor que realmente suma no es el que nos mantiene esperando constantemente, sino el que nos hace sentir tranquilos, seguros y elegidos.













