Fernanda Castillo sufrió en las escenas fuera de la cárcel de ‘Enemigo íntimo’

La actriz ha confesado que se sintió muy agusto en el rodaje de los platós de la cárcel, lo que hizo más duro grabar en exteriores

Fernanda Castillo comparte una de las experiencias más difíciles que le tocó vivir durante las grabaciones de la serie Enemigo Íntimo, y es que la actriz señala que se acostumbró tanto a grabar en la cárcel, que cuando tuvo que realizar las escenas fuera de ahí, no se hallaba y le costó trabajo adaptarse a las nuevas localizaciones que conquistó su personaje de Roxana Rodiles.

“Es que existe de verdad este síndrome de cuando trabajas con un personaje en cierto ambiente, cuando cambia de ambiente, te sientes muy vulnerable, entonces esta sensación de ‘aquí no sé cómo moverme’, de ‘está ropa no la siento mía, porque a mí me falta mi uniforme’, aunque sea horrendo, creo que hay esta sensación de adaptación, y creo que también es muy interesante porque debe pasar en la realidad”, indica.

La mexicana se adentró tanto en su personaje que pudo tener esa sensación que enfrentan aquellas personas que fueron privadas de la libertad, pues explica que de alguna manera tuvo que habituarse a un nuevo ambiente de trabajo.

“En ese momento en el que tienes que adaptarte a una realidad que ya no conoces y que vienes transformado siempre es muy difícil y yo creo que aunque nosotros no seamos los personajes, nos está pasando como actores esa sensación de ‘No hallo cómo se mueve afuera’, dos personajes que se han visto la mayoría de las veces con una reja en medio, de repente les quitan la reja y debe de ser muy raro, entonces yo creo que está padre contar eso, ya que estamos hablando de una cárcel, hablar de toda esta gente que tiene que adaptarse a la sociedad después de cumplir una pena”, expresa.

Para Raúl Méndez uno de los puntos más importantes de la historia de Enemigo Íntimo fue lo frágil que puede tornarse la lealtad, ya que a pesar de que el personaje de Daniel Laborde (Matías Novoa) era fiel a la justicia, las circunstancias de la vida lo hicieron olvidarse de ello y traicionar al Capitán Ferrer (Raúl Méndez).

“De alguna manera, la lealtad que tiene el personaje de Matías con mi personaje "Daniel Laborde" con el "capitán Ferrer", de pronto en un capitulo se esfuma. De pronto el amor puede más que cualquier misión, que cualquier objetivo, que cualquier insignia. Hay emociones que te llevan a otro lugar, que de pronto, cuando menos te lo imaginas ya estás del otro lado, con la gente con la que estabas peleando hace tres años, ahora eres parte de ese equipo”, manifiesta.

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