Los Sekercizade han decidido que Mukaddes debe ingresar en un hospital psiquiátrico y recibir el tratamiento adecuado para superar su obsesión por Zeynep, sobre todo, después de haberse disparado a ella misma en el brazo. Saben perfectamente que, por su estado mental, es un peligro para ella misma y para el resto. La mujer, que no se toma nada bien su ingreso en la clínica, pasa largas horas encerrada en su habitación.

    Cuando ya se ha adaptado a su nuevo hogar, pide a uno de los doctores poder relacionarse con otras personas: “Quiero ver a mis hijos, necesita respirar aire fuera de estas cuatro paredes. El médico solo puede ofrecerle bajar a la sala común y compartir algo de tiempo con el resto de pacientes. A ellos comienza a contarles por qué la internaron en el sanatorio y les detalla el gran odio que siente por su nuera. Parece que sus delirios serán más complicados de curar de lo que los doctores pensaban.

    Un caso de espionaje empresarial

    Por otro lado, Fatih no atraviesa una buena situación laboral. Su socio le ha dejado plantado con la empresa a punto de irse a la quiebra. Lo cierto es que solo tienen dinero para pagar un mes de sueldo a los empleados.La única opción que tienen para salvar la compañía es ganar un contrato con otra de las fábricas más importantes del país.

    El problema está en que su principal competidor para hacerse con el negocio son los Sekercizade. Fatih deberá luchar contra su propia familia si quiere mantener su puesto de trabajo. Para ello, deben darle al cliente un precio más bajo que Fehmi. “Solo Selin nos puede dar esa información. Hay que sonsacarle todo lo que sepa del acuerdo”, comenta Zeynep a su marido.

    Mientras tanto, Sevket se ha escondido nuevamente y disfrazado con la ayuda de su amigo Haydar. Con mucho cuidado, se comunica con Saziment y Fadik, y les pide que vayan a verlo. Cuando están reunidos, les ordena a las muchachas que dejen a Ayfer en paz y le permitan ser feliz con Haydar: “Es un buen hombre que la protegerá de todo”.