Fitnat y Sevim siguen acopladas en el piso de Özgür y no tiene mucha pinta de que estén pensando en marcharse. Ambas mujeres están muy preocupadas por el hostelero y, sobre todo, por la influencie que Ezgi tiene sobre él. Las dos acusan, en mitad de una conversación privada, a la muchacha de ser la causante de todos los problemas de Özgür: “Ojalá se aleja de ella en cuanto pueda, no me cae nada bien, no es buena persona”.

Nevin escucha todo lo que su hasta hace nada consuegra, ha dicho de su hija y como un león, entra en el apartamento dispuesta a defender a sus cachorro de un par de hienas como ellas. La mujer se enfrenta a Sevim y Fitnat. Las tres terminan, literalmente, tirándose los trastos a la cabeza y la pelea solo para cuando Özgür y Ezgi intervienen.

La relación entre Ozan y Deniz va viento en popa

Después de haber terminado con lo que parecía ser la III Guerra Mundial, Atasoy habla con su madre y le confiesa, entre otras cosas, que cuando fue a la boda de Ebru acompañado de Ezgi, no eran novios, sino que lo fingieron. “La obligué a hacerse pasar por mi pareja para que dejaras de presionarme con eso de casarse”, cuenta Atasoy, tratando de quitar su parte de culpa a la joven.

Mientras tanto, Deniz y Ozan disfrutan de una inesperada velada juntos. El chef se ha ofrecido a acompañar a la abogada hasta su casa y mientras pasean, conversan sobre sus vidas. De repente, ven un puesto de mejillones en la calle y deciden hacer una parada en su camino y cenar juntos.

Después de esta velada un poco atípica, ambos siguen su recorrido hasta el piso de Deniz. Mientras la licenciada entra por la puerta, Ozan se queda mirándola unos segundos antes de que entre por completo en la casa. Luego se sube a un taxi, con una dulce sonrisa en los labios. Si esto no es amor, que venga Dios y lo vea.