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La semana pasada, en los capítulos 153 al 157 de 'La Moderna', tras el último desmayo la debilidad de la mayor de los Garcés es evidente, por lo que debe seguir en cama hasta reponerse. En el capítulo 162 de hoy viernes en 'La Moderna' nos sorprendemos al comprobar que, pese al ambiente triste que rodeó a la boda de Matilde e Íñigo, al menos tendrán algo que celebrar finalmente. Matilde comienza a mejorar su salud tras días de sufrimiento pensando que podría morir y tener a doña Carla merodeando por la corrala es lo que menos necesita, de modo que Íñigo le hace saber que no la quieren por allí. Sin embargo, aún tienen otra preocupación ya que siguen sin tener noticias de Jacobo. Aunque repentinamente aparece un telegrama firmado por Jacobo…
Por su parte, Marta encuentra trabajo como guardarropía en el Madrid Cabaret, pese a la oposición de Antonia a la que no le hace especialmente gracia que trabaje de noche. Al tiempo, en el Salón de té, Antonia será la encargada de comunicar a sus compañeros la mejora en el estado de salud de Matilde. A su vez, Celia y Laurita le venden a don Fermín la idea de fotografiar al personal de La Moderna. De esas empleadas, Esperanza y Sagrario seguirán con sus afrentas personales. La peor parte se la llevan Miguel, Cañete y Elías, que andan en ensoñaciones por si el negocio de Mario les hiciera ricos.
Resumen de los capítulos 158 al 162 de esta semana en 'La Moderna'
Íñigo y Matilde nos han tenido en vilo toda la semana. La salud de la mayor de los Garcés pendía de un hilo y la mejoría parecía no llegar. Entre la desesperanza y el amor más honesto, decidieron organizar una boda a la desesperada, uniendo sus caminos pese al terrible destino que acechaba a Matilde. Pero incluso en esas circunstancias doña Carla, que confirmó que su plan con el arsénico aún no había sido definitivo, trató de sabotear de nuevo el matrimonio.
Por su parte, Jacobo se las veía muy felices desde que contaba con el apoyo de Íñigo en sus investigaciones contra doña Carla. Pero cuando creía que su cerco empezaba a estrecharse sobre la malvada mujer, todo se torció para él y descubrió, no solo que estaba vigilado, sino que su vida corría peligro.
Además, esta semana Pietro ha dispuesto todo para su partida temporal a Italia para ayudar a su hijo, por lo que Antonia estaba triste, pero finalmente acordó con él mantener su relación a distancia, a la espera de un futuro reencuentro. Entre tanto, Sagrario se incorporó a La Moderna para relevarle como pastelera, aunque se integrará peor. Otros que han estado bastante nerviosos son los compañeros que deciden invertir en el negocio de Mario, creyéndole un visionario. Aunque tampoco han podido dormir tranquilas Celia y Laurita, que tenían que preparar una exposición fotográfica en plenas tensiones políticas en las calles de Madrid.
Entre tanto, para César Morel crecen los problemas. La presencia de Marcel es una angustia y ya comienza a notar las consecuencias. Él, que se vio obligado a permitir el contrabando en el local, tiene que lidiar con maleantes que se pasean por allí, incluido un ladrón que podría ser enviado por el mismo Marcel.











