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Esta semana en 'La Moderna', la presencia de Maruja ante Mercedes fue recibida con el filo del rechazo y la amargura. Mercedes, atormentada por el recuerdo de César, no podía evitar cargar su dolor sobre los hombros de la mujer: "Mi hermano está muerto por tu culpa. Te quiero fuera de aquí", sentenció con una voz rota por la pérdida. Maruja, presa de la culpa y el temor, accedió a no salir jamás de casa, con tal de que su marido dejase en paz a Paula y a Rodrigo. Mientras tanto, el joven Rodrigo, decidido a desafiar al destino, instó a su madre a huir con ellos, dispuesto a luchar por su amor junto a Paula, sin importar el costo. Emiliano, en su sed de venganza, planeó arrebatarle a su hija la tienda que tanto significa para ella.
Un duro golpe para Fermín en 'La Moderna'
Un destello de esperanza surgió en medio de la tormenta cuando Mercedes informó a Iván sobre el hallazgo de un pañuelo bordado con iniciales. Para su sorpresa, Iván respondió con naturalidad que todos los pañuelos de su padre llevaban bordadas sus iniciales. Este detalle, aunque pequeño, encendió en Mercedes un rayo de esperanza, una posibilidad de que Emiliano no saliera impune de sus acciones.
La sombra de la tragedia cayó sobre La Moderna cuando el capitán Dávila, el nuevo jefe policial del distrito, irrumpió con una noticia devastadora. Con autoridad firme, detuvo a Lázara, acusándola del asesinato de César. La revelación golpeó como un mazazo a don Fermín, quien, confundido y desolado, se preguntó con quién había compartido su vida todos esos años.
El bullicio de La Moderna no cesó, y el cambio se presentó con una oferta inesperada. Pietro y Antonia, seducidos por la propuesta de Rogelio Alfaro, firmaron un contrato que prometía una nueva vida lejos de allí. Al mismo tiempo, Celia regresó de su viaje, llena de sueños y planes para un futuro junto a Laurita, donde el amor parecía ser el único equipaje necesario.
Los planes de Miguel y Trini en 'La Moderna'
Pero la calma no fue más que una ilusión en el salón de té. Elías, en un descuido fatal, se equivocó con un número de la lotería, desatando el caos entre Miguel y Trini. Convencidos de que eran ahora dueños de una fortuna, sus mentes se llenaron de planes para costear la operación de oído del pequeño León. Sin embargo, cuando la realidad asomó, la confusión se convirtió en desilusión, dejando tras de sí un torbellino de emociones en aquel rincón tan querido.











