Esta semana, en los capítulos de 'Valle Salvaje', las tensiones entre Rafael y el duque alcanzan nuevos picos, como dos fuerzas en lucha que no pueden ceder terreno. En medio de este creciente conflicto, el Gálvez de Aguirre, agobiado por las circunstancias, se ve impulsado a tomar una decisión drástica, un giro inesperado que definirá su futuro en el Valle. Victoria, con determinación, se enfrenta a Adriana. La tensión entre Adriana y Úrsula sigue en aumento, como una cuerda a punto de romperse. Victoria, siempre calculadora, no pierde detalle de los movimientos de su sobrina y, aunque no lo demuestra abiertamente, teme que cualquier paso en falso eche por tierra el delicado plan que han trazado. Por ello, se mantiene firme, vigilante, cuidando que Adriana no se deje llevar por sus emociones.

Atanasio ya ha tomado una decisión en 'Valle Salvaje'

Mientras tanto, Raimunda recibe una advertencia tajante: no puede volver a cometer errores que la pongan en evidencia dentro de la casa grande. La tensión de los últimos días la ha hecho más impulsiva, pero ahora sabe que está en el punto de mira y que una sola equivocación podría costarle todo. Sin embargo, no todos están dispuestos a mantenerse al margen. Atanasio, harto de la situación y cansado de que se ignoren sus opiniones, decide tomar cartas en el asunto. Sin consultar a nadie, se presenta ante el duque con la intención de hablar con franqueza. Lo que pretende decir podría cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero Atanasio ya ha tomado una decisión: es momento de actuar, cueste lo que cueste.

Atanasio quiere proteger a su madre en 'Valle Salvaje'

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En el capítulo de este viernes, en TVE, José Luis, movido por su sentido del deber y la confianza que le inspira Atanasio, acepta la propuesta de investigar a Raimunda. Lo que ignora es que las verdaderas intenciones del secretario distan mucho de lo que aparentan: Atanasio, en realidad, busca proteger a Raimunda, evitar que se convierta en el blanco de intrigas aún más peligrosas. Sin embargo, las buenas intenciones, como suele ocurrir, terminan por enredarlo en una maraña de conflictos. Cuanto más indaga, más se compromete, sin darse cuenta de que cada paso lo acerca al borde del abismo.

Mientras tanto, en los salones de la casa grande, el duque y Victoria toman una decisión que traerá consecuencias para todos. Hacen llamar a Mercedes y le formulan una petición que va más allá de sus obligaciones: deben pedirle que se someta a una situación que supondrá una humillación pública frente a la altiva señora Salcedo. La escena está servida para el escarnio, y quienes observan desde las sombras se preparan para usar ese momento en su propio beneficio.