Tras más de 550 episodios, 'La Promesa' vivió uno de sus momentos más impactantes con la muerte de Jana Expósito, interpretada por Ana Garcés. Este giro dramático no solo sacudió a los seguidores del serial de TVE, sino que también transformó la esencia de la historia, cerrando un ciclo y abriendo nuevas posibilidades narrativas. Jana, protagonista indiscutible desde el primer capítulo, fue el motor emocional y argumental de la serie. Su lucha por descubrir la verdad sobre la muerte de su madre, su relación con Manuel y su constante enfrentamiento con las injusticias del palacio de La Promesa la convirtieron en un personaje entrañable y profundamente humano.

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La decisión de acabar con su personaje fue tanto creativa como personal. Ana Garcés confesó que, aunque amaba interpretar a Jana, necesitaba un parón emocional y profesional. Su salida fue consensuada con el equipo creativo, quienes consideraron que la historia de Jana había llegado a su punto culminante. El episodio de su muerte fue rodado con una carga emocional intensa: la actriz permanecía inmóvil en una cama mientras sus compañeros lloraban su pérdida, en una escena que, según ella, se sintió como una despedida real.

Jana, el alma de 'La Promesa' para los espectadores

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Narrativamente, la muerte de Jana resolvió varios misterios que habían mantenido en vilo a los espectadores. Se reveló que Leocadia, en un acto desesperado, fue la autora del asesinato, desentrañando una red de chantajes y secretos que habían envuelto a los personajes durante meses. Este desenlace no solo cerró la trama principal, sino que obligó a los guionistas a reestructurar el foco de la serie, dando mayor protagonismo a personajes secundarios y nuevas incorporaciones.

La reacción del público fue inmediata: redes sociales se llenaron de mensajes de tristeza, sorpresa y, en algunos casos, indignación. Muchos consideraban a Jana el alma de 'La Promesa', y su ausencia dejó un vacío difícil de llenar. Sin embargo, para el creador Josep Cister, su muerte fue un homenaje a la fuerza del personaje y una oportunidad para renovar la ficción. En definitiva, la muerte de Jana no fue solo un giro argumental: fue el momento que cambió 'La Promesa' para siempre, redefiniendo su identidad y demostrando que, incluso en la ficción, los finales pueden ser tan poderosos como los comienzos.