Esta semana en 'Valle Salvaje', en el corazón de la Casa Grande, los hilos del destino se tensaron. Leonardo, firme en su decisión, se negó a acompañar a sus padres en un viaje cuyo propósito era presentar a Irene como su futura esposa ante la sociedad. Mientras tanto, el duque se enfrentó a un Alejo devastado, quien, entre lágrimas y rabia, le reveló una verdad que nadie esperaba. En las cocinas, el secreto que une a Eva y Amadeo comenzó a tambalearse bajo la mirada inquisitiva de Isabel, que sospechaba más de lo que decía.

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Victoria, desesperada por liberarse de Dámaso en 'Valle Salvaje'

Don Hernando, astuto y manipulador, logró desarmar emocionalmente a Irene, envolviéndola en su red de influencias. Bárbara, por su parte, intentó alejar a Leonardo, temerosa de perder su lugar en su vida. En paralelo, Adriana, Rafael y Alejo trazaron un plan para visitar la cárcel y abogar por Luisa, cuya situación se volvió cada vez más incierta. José Luis, con el rostro endurecido por la determinación, abandonó el Valle con la intención de cerrar un capítulo que lo perseguíadesde hacía tiempo. Victoria, desesperada por liberarse de Dámaso, acudió al duque en busca de ayuda, pero la reacción de José Luis la tomó por sorpresa. En la casa pequeña, el capitán de la Santa Hermandad irrumpió con una noticia que sacudió los cimientos: algo había cambiado en el caso de Luisa.

Isabel, atormentada por los errores del pasado, tomó una decisión radical que podría liberarla… o condenarla. Mientras tanto, Adriana y Rafael lograron acceder a la prisión, donde el Gálvez de Aguirre impuso su autoridad para que Adriana pudiera ver a Luisa. Pero lo que encontró allí la dejó helada: una revelación que transformó el dolor en urgencia.

Luisa se confesó con Adriana en 'Valle Salvaje'

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En un encuentro cargado de emociones, Luisa confesó a Adriana que había sido ella quien robó la talla, desvelando un secreto que podría cambiarlo todo. Eva y Amadeo, interrogados por Atanasio, insistieron en que desconocían los motivos que llevaron a Isabel a marcharse. Victoria, inquieta, ordenó al secretario que investigara, pero fue Adriana quien recibió finalmente las noticias más reveladoras… de boca de su aya. Así, entre confesiones, traiciones y decisiones que marcaron el alma, los protagonistas de esta historia se enfrentaron a sus propios abismos, mientras el destino siguió escribiendo sus páginas con tinta de secretos.