Anteriormente en 'Valle Salvaje', todos están muy alterados. La tensión entre Victoria y Mercedes estalla de nuevo. Adriana enfrenta a José Luis con una determinación inesperada: si Luisa no asiste a su boda, ella no dará el paso definitivo. Su ultimátum desata una tensión inmediata y obliga a Victoria a intervenir personalmente, visitando a la criada con la intención de presionarla y averiguar qué la retiene. Mientras tanto, Matilde acude a Mercedes para reclamarle las cartas que Dámaso enviaba a Gaspar, convencida de que deben llegar a manos de Victoria cuanto antes. Sin embargo, la de Miramar la deja desconcertada al revelarle una noticia insólita que altera por completo sus planes. Entre secretos, chantajes emocionales y revelaciones inesperadas, cada personaje se ve empujado a tomar decisiones que podrían cambiar el rumbo de todos.

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Alejo está desesperado en 'Valle Salvaje'

Sobrecogida por la confesión que acaba de escuchar, Matilde decide abrirse con Mercedes y contarle con detalle cómo y dónde encontraron realmente las cartas. Su sinceridad, lejos de apaciguar el ambiente, provoca un efecto inesperado: el comportamiento inquieto de la duquesa empieza a levantar sospechas en Atanasio, que percibe algo turbio detrás de sus gestos y silencios. Mientras tanto, la tensión crece alrededor de Alejo. La presencia constante de Braulio se le hace cada vez más insoportable, como un recordatorio vivo de aquello que intenta ocultar. Incapaz de seguir cargando con el peso de la culpa, y consumido por el miedo a que la verdad termine saliendo a la luz, Alejo toma una decisión desesperada.

Todos se preparan para la boda del año en 'Valle Salvaje'

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En el capítulo de hoy viernes, en TVE, Adriana, Bárbara y Pedrito disfrutan de un momento lleno de ternura y complicidad en la antesala de un día decisivo, compartiendo risas y gestos que refuerzan su vínculo familiar. La calma y la ilusión parecen envolverlos, como si nada pudiera enturbiar la felicidad que anticipa la celebración que se avecina. Sin embargo, esa paz se quiebra cuando Adriana descubre que José Luis ha lanzado nuevas amenazas que ponen en riesgo todo aquello por lo que ha luchado. La noticia la golpea con fuerza y despierta en ella una rabia incontenible, fruto del cansancio y la injusticia acumulada. Superada por la indignación, Adriana irrumpe en palacio decidida a no callar más y a defender su postura cueste lo que cueste. Allí deja clara su determinación: si no se respetan sus decisiones y su voluntad, la boda no se celebrará. Su firme advertencia marca un punto de inflexión y deja a todos ante una elección inevitable.