Esta semana en 'Sueños de libertad', Gabriel y Begoña vivieron sumidos en una angustia constante junto a la cama de Juanito. El niño siguió sin mejorar y cada respiración débil aumentó el temor que flotó en la habitación. Luz, con la serenidad tensa de quien sabía que el tiempo era crucial, insistió en que debían trasladarlo al hospital para practicarle una punción lumbar. Era la única manera de obtener respuestas claras. Sin embargo, en cuanto Gabriel escuchó hablar de riesgos, se negó en redondo. El miedo lo dominó y se transformó en rabia protectora. Alzó la voz y dejó claro que nadie iba a pinchar a su hijo, ni en la espalda ni en ningún otro lugar. Ante su negativa, no quedó más remedio que esperar, aferrados a la esperanza de que la penicilina empezara a hacer efecto antes de que fuera demasiado tarde.

damian en 'suenos de libertad'
Atresmedia

Damián planteó a Tasio una propuesta en 'Sueños de libertad'

Lejos de allí, Cloe decidió sincerarse con Valentina. Le confesó que Rodrigo estaba en Toledo y que había preguntado por ella, aunque intentó tranquilizarla asegurando que él se había marchado convencido de no saber dónde se escondía. Sus palabras no lograron calmarla. Valentina sintió cómo el pánico se apoderaba de su cuerpo, rompió a llorar y repitió entre sollozos que Rodrigo volvería. Estaba convencida de que solo quería destruirla, de que su presencia amenazaba con arrasar todo lo que ella intentaba reconstruir.

Al mismo tiempo, Damián planteó a Tasio una propuesta tan ambiciosa como arriesgada. Le ofreció convertirse en socio de su nuevo negocio, una oportunidad que prometía beneficios y poder. Pero el trato exigía una fuerte inversión económica y Tasio dudó. Sabía que Carmen podría no estar de acuerdo y que aceptar implicaba enfrentarse a un conflicto inevitable.

Gabriel dio la espalda a María en 'Sueños de libertad'

gabriel y maria en 'suenos de libertad'
Manuel Fiestas Moreno

Las rupturas se sucedieron sin pausa. Pablo se reunió con Marisol decidido a cerrar una historia que ya no podía continuar. Habló con firmeza y puso fin a la relación, recordándole que era un hombre casado, padre de familia, y que amaba a su mujer. Marisol se marchó dolida, sintiéndose utilizada, aunque sin renunciar a confesar que seguía enamorada de él. Poco después, se cruzó con Miguel, quien le pidió una oportunidad. Ella, cansada y herida, le dejó claro que no quería nada más allá de una amistad, hundiendo al joven con su respuesta. En la mansión, María atravesó sus peores días. Gabriel rompió con ella y la apartó de su vida, asegurando que lo suyo solo tuvo sentido en otro momento y que ahora la quería lejos. Como si ese golpe no fuera suficiente, Andrés reunió valor y, delante de ella, llamó a la policía para denunciarla por adulterio. María quedó paralizada, acorralada por las consecuencias de sus actos, sin salida posible.