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Esta semana en 'Sueños de libertad', Gabriel se presenta ante Begoña con la voz baja y el gesto cansado. Se disculpa por no haber confiado en ella cuando Juanito enfermó, por haber dudado justo cuando más necesitaban estar unidos. También le pide perdón por las fotografías comprometidas junto a María, imágenes que aún pesan como una traición sin cerrar. Pero Begoña no le concede consuelo alguno. Sus palabras son firmes, heridas: con ella no podrá limpiar su conciencia. No lo denunció, confiesa, solo para proteger a sus hijos del desprecio de la sociedad. Por ellos ha dejado pasar su única oportunidad de ser feliz, y ese sacrificio no admite segundas oportunidades.
Mientras tanto, Damián mueve ficha. Comunica a Gabriel que pone en marcha un nuevo negocio de productos químicos destinados a la limpieza industrial. Lo hace con una sonrisa cargada de ironía, como quien se niega a ser derrotado. Creyó Gabriel que sus maniobras acabarían con él, pero Damián demuestra que sigue en pie, más fuerte y decidido que nunca.
Gabriel rechaza producir el nuevo perfume de Luis en 'Sueños de libertad'
En otro frente, Gabriel rechaza producir el nuevo perfume de Luis, convencido de que el proyecto está condenado al fracaso. Luz, sin embargo, se convierte en el mayor apoyo de su marido. Cree en su talento y en su intuición, y lo anima a no dejarse arrastrar por el juego de Gabriel. Está segura de que pronto su perfume brillará en los escaparates de las mejores perfumerías del país, como una victoria silenciosa frente al desprecio.
Mabel regresa a Barcelona en busca de Oriol en 'Sueños de libertad'
Marisol logra en tiempo récord la licencia para la nueva empresa de Damián. Tasio la felicita con orgullo y, movida por la confianza, ella decide abrir una puerta a su pasado. Le confiesa que rompió con su novio antes de marcharse de Tarragona, una despedida que aún deja huella. Al mismo tiempo, Mabel abandona la casa familiar tras dejar una nota de despedida. Su marcha se produce después de arruinar la reunión de Gabriel con la señora Lainez. Miguel defiende a su hermana: está enamorada y tiene derecho a luchar por ese amor. Mabel regresa a Barcelona en busca de Oriol, persiguiendo una promesa que aún cree posible.
La tensión laboral alcanza su punto máximo cuando Luis dimite al descubrir las nuevas condiciones impuestas por Gabriel a los trabajadores. Marta intenta convencerlo de que la empresa lo necesita, pero el cansancio pesa más que cualquier argumento. Luis ya no puede continuar. Finalmente, Mabel vuelve a casa. Entre lágrimas, confiesa a sus padres que ha roto con Oriol. La ilusión juvenil se desmorona, y con ella, una etapa que ya no puede sostenerse.














