QUÉ HA PASADO
• Jimmy se queda paralítico.
• Mónica está embarazada.
• Acusan a Horacio de fraude.
Elena se altera cuando la policía le impide entrar a casa pues Ernesto ha conseguido una orden de restricción en su contra. Al oír sus gritos, Nico sale e insiste en abrazarla. “Tu madre se enamoró de Pedro. Él es tu padre biológico y te abandonó porque no te quería”, revela entonces Rioja y no tarda en lograr su objetivo. El niño sale corriendo y se encierra un su cuarto. “No quiero verlos más”, repite nervioso.
Mónica sigue tratando de probar la inocencia de Horacio y encuentra en el ordenador de Ernesto un correo enviado a Adolfo Novoa en el que asegura que ya tiene todos los documentos firmados. De inmediato, investiga la identidad de ese hombre y descubre que es contable. A Elena no le queda otra opción que irse a vivir con Andrea y pide a Trini que la tenga informada sobre Nico.
Aun así, no está tranquila e Irene aprovecha para ofrecerse a mediar con Ernesto. De hecho, se instala en la mansión. Chano entrega a Pedro una carta que le escribió Jimmy antes de irse a Estados Unidos. “Fui yo quien le di a Ernesto el lexbutrol para que todos creyeran que Elena se drogaba. Gina me lo consiguió. Es una mala persona, cuídate”, lee el mecánico.
Al saber que Horacio ha ordenado una auditoría para demostrar que no hay ningún fraude, Ernesto borra los archivos que le comprometen. Desconoce que Irene ha accedido a su ordenador y ha hecho una copia de todo. Decepcionado, Pedro reprocha a Gina sus mentiras y decide abandonar la casa que comparten. Pero antes le exige que declare ante el juez que Ernesto drogó a Elena y Nelson se muestra de acuerdo con él. “Si no lo haces, le diré a Pedro que el bebé que esperas no es suyo”, avisa a su hija.
Adolfo pone fin a sus negocios con Rioja
Cada vez más desatada, Irene se insinúa a Ernesto en cualquier parte de la casa. Nico sale de su habitación y los sorprende. “No estábamos besándonos. Solo me estaba ayudando a ponerme la corbata”, miente Rioja. Como el niño no le cree, la mujer trata de evitar a toda costa que se comunique con Elena. Al salir a probar un coche, Agustín tiene un accidente y Nelson, furioso, lo despide. Rosa hace una inesperada revelación para lograr impedirlo: “Es el padre del hijo que espera Gina”.
Por sorpresa, Horacio se presenta en el despacho de Adolfo y le pregunta por su participación en el fraude que orquestó Ernesto. Además, lo acusa de ser amante de Irene. Sara, la esposa del contable, lo escucha todo y rompe con él. Horas más tarde, Novoa se comunica con su socio: “Me arruinaste la vida. Se acabó, a partir de ahora estás solo”. Como parte de un plan para que Elena pueda reunirse con Nico, Ernesto es convocado a una reunión de trabajo y debe viajar a Querétaro. Gabriela acude a la casa y propone al niño salir a dar un paseo.
Al fin madre e hijo pueden abrazarse y ella le explica detalladamente la situación que está viviendo. Además, defiende a Pedro: “Él no sabía de tu existencia. Se enteró cuando fuimos a buscarle para que te donara médula. Te ama desde el primer día que te vio”. Ante esto, el niño acepta entrar al concurso de tuneo de coches y se pone feliz cuando el mecánico se alza como ganador. “Solo quiero que seas mi amigo”, dice Nico mientras lo abraza. Nelson aprovecha una cena con Andrea para poner fin a su mentiras: “No soy el hombre de mundo que tú crees. Tengo un taller mecánico”. Ella, desilusionada, se marcha.
Llega el día del juicio y, antes de declarar, Gina pide ir al baño. “Si entras a esa sala le diré a Pedro que el hijo que esperas no es de él”, la amenaza allí Ernesto. No contento con esto, le muestra a Elena la foto que se hizo con Pedro y Nico en el concurso: “Quiero que vuelvas conmigo a casa o te enviaré a la cárcel”. Sin más opción, cede al chantaje y exige a Pedro que no la busque más. No es el único pesar para el mecánico, ya que recibe una llamada informándole de que Gina está ingresada tras sufrir una amenaza de aborto.










