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Fekeli y Hünkar están más felices que nunca, pues sus respectivas familias aprueban sus planes de boda y pronto podrán convertirse en marido y mujer. Sin embargo, antes de firmar cualquier papel con su amado, la señora Yaman tiene que hacer algo: sacar a Behice de la casa de Ali, ya que no se fía de ella: “Estoy segura de que esa mujer tiene un lado oscuro”.
Tras una exhausta investigación, Hünkar descubre gracias a un detective privado que su gran enemiga es más peligrosa de lo que creía. “Mataste a todos tus maridos para quedarte con su fortuna. ¿Acaso ese era tu plan con Ali Rahmet? Voy a denunciarte ante las autoridades para que pagues por tus crímenes”, le dice a Behice. Esta, que no piensa terminar en prisión, le asesta una puñalada mortal a Yaman, callándola así para siempre. Luego, se marcha del lugar sin ser vista, piensa que ha cometido el asesinato perfecto.
Demir, roto de dolor por su pérdida
Horas más tarde, Demir es el encargado de dar la voz de alarma. Su madre no aparece por ningún lado y se inician batidas de búsqueda para encontrarla. Finalmente, su cuerpo es hallado entre unos arbustos. Se confirma así la muerte de una de las vecinas más ilustres de Cukurova.
Demir se aferra al cuerpo de su madre. No puede, ni quiere, creer que ya no volverá a verla nunca más. Llora desconsoladamente y se refugia en Züleyha. Pronto, la noticia del fallecimiento de Hünkar llega a oídos de sus amigos y conocidos. Saniye y Gaffur no superan la pérdida de su jefa, a quien veían como una madre.
Fekeli, por su parte, se lamenta de lo cruel que ha sido el destino con ellos: “Ahora que íbamos a estar juntos, te tuviste que ir. ¿Cómo voy a superar tanto dolor, dios mío?”, dice mientras se arrodilla ante el cadáver de su amada. Acto seguido, da un abrazo a Demir. El dolor por la muerte de la mujer más importante de sus vidas, les ha unido.
Por su parte, Müjgan piensa que su tía tuvo algo que ver con la muerte de Hünkar. En soledad recuerda las palabras de Behice: “Si esa maldita mujer entre en esta casa, dejaré de ser la reina”. ¿Se atreverá la doctora a compartir sus sospechas? Por el momento, prefiere vigilar de cerca a su tía y saber cuáles son sus alcances.












