Después de saber que Kiymet era quien estaba detrás del deterioro en el estado de salud de su madre, Hümeyra decidió tomar cartas en el asunto. Lo primero que hizo fue ir al pueblo natal de la mujer y descubrir hasta qué punto les había mentido. Gracias a una vecina, averiguó que su tía tiene un hijo, cuyo nombre comienza por la letras “M”. Hümeyra regresó a la mansión y echó a Kiymet. La mujer recogió sus cosas en compañía de Gülsüm. Después, llamó a Mahir en busca de consuelo, pero este rechazó ayudarla: “No participaré en tu venganza”

Por otro lado, las discusiones entre Jülide y Safak se hicieron cada vez más frecuentes. Esto alegró mucho a Leman, quien no perdía la esperanza de que su hijo decida pusiera fin a un matrimonio que, según ella, solo le ha aportado disgustos y quebraderos de cabeza. La pareja protagonizó una nueva pelea que paró cuando *vieron aparecer a Emirhan.

El niño estaba muy asustado al ver la agresividad con la que se hablaban su madre y su padrastro. Sabía que todo esto tenía un origen y era Tüfan. “¿Acaso ese hombre no dejará nunca de fastidiarnos la vida?”, se preguntó una y otra vez el pequeño, que veía como su sueño de tener una familia feliz y unida estaba muy lejos de hacerse realidad.

Tufan le propuso un trato a Leman

La salida de Kiymet de la mansión duró mas bien poco. La mujer usó sus habilidades de manipulación para ganarse de nuevo al confianza de Macide. Esta readmitió a su hermana en la casa y regañó a Hümeyra por haber tomado la decisión de echarla sin consultarle. Venían tiempos difíciles para esta última que, ahora, debía enfrentar también a su madre. Por otro lado, Tüfan abordó a Leman en mitad de la calle y le propuso un trato: le devolverá su tienda de lanas a cambio de lograr que Jülide y Emirhan abandonasen su casa.