Züleyha y Yilmaz inician su nuevo intendo de huída. La pareja, junto con sus tres hijos, se marcha en mitad de la noche en coche y ponen rumbo a un lugar que esté alejado de Çukurova. En mitad del trayecto, él le entrega a su amada un bonito regalo: varias fotos de la familia al completo con la señora Hünkar. “Pensé que te gustaría tener algún recuerdo cuando ya no estemos por aquí”, señala Yilmaz con cariño.

Mientras tanto, Demir se levanta en su cuarto con la cabeza dolorida y decide ir a la habitación de su esposa. El hombre se queda estupefacto al ver que no se encuentra en la estancia y tampoco hay rastro de sus hijos. Sabiendo qué es lo que está pasando, comienza a llorar amargamente ante la cuna de Leyla y Sevda es la única capaz de calmarle. “No tiene derecho a separarme de mis hijos, no puedo vivir sin ellos”, dice Yaman.

Fekeli se enfrenta a Yilmaz

De nuevo en la carretera, la pareja de enamorados llega a un retén de la policía. Los agentes reconocen en el coche a los niños, cuya sustracción había sido denunciada y se llevan a todos a la comisaría. Yilmaz y Züleyha entran en una sala y se encuentran con Müjgan y Fekeli.

La doctora coge a su hijo de brazos de su todavía esposo, Ali Rahmet se enfrenta a su ahijado: “Te ibas a escapar sin decirme nada e ibas a separar a una madre de su bebé”, dice enfadado. “Ya no te reconozco, no eres mi hijo”, sentencia. Züleyha, por su parte, regresar con Demir para no ser separada de Leyla y de Adnan.