La 'Pesadilla en la cocina' de Chicote en 'El jardín del pensador'

Este jueves 17 de octubre, a las 22.30, La Sexta emite una nueva entrega de 'Pesadilla en la cocina', con Alberto Chicote desplazándose hasta Plasencia.

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Caos. Confusión. Desorganización. Estas son algunas de las palabras que mejor describen una jornada en El jardín del pensador, un restaurante situado a las afueras de la ciudad de Plasencia que hoy se encuentra decaído y que no remonta. No hay más que ver el enorme letrero que desde la carretera da la bienvenida a los clientes: al cartel le faltan letras, está completamente descolorido y no parece anunciar una cálida acogida.

Cuando se convirtió en su dueño hace 5 años, Félix, descubrió algo que no esperaba: el restaurante arrastraba deudas. Y en este tiempo, a pesar de sus esfuerzos, no ha conseguido levantar cabeza ni que lleguen los clientes. Como resultado, las deudas siguen creciendo y el ambiente en el restaurante está cada vez más enrarecido.

Poco le costará a Alberto Chicote descubrir que uno de los grandes problemas de El jardín del pensador es el propio Félix, un dueño sin dotes de mando. Sus empleados creen que es un buen tipo, pero todos coinciden en que no tiene autoridad y no sabe mandar. Él, por su parte, lo tiene claro: se arrepiente de haberse puesto al mando del restaurante. Pero ahora, dada la situación en la que se encuentra, no quiere tirar la toalla porque quiere mantener a sus empleados y salir adelante.

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Un restaurante atascado

El restaurante mantiene las mismas cartas desde hace cinco años: una de comida rápida, con pizzas, hamburguesas y kebabs como platos estrella, y otra de cocina tradicional. Una oferta que, lejos de satisfacer la demanda de los clientes, se queda muy corta en cuanto a calidad y servicio. Como prueba, la opinión de la propia ayudante de cocina, que admite que la comida está “asquerosa”, principalmente los kebabs. La cocina está limpia, pero viene con trampa. Es la consecuencia de hasta 3 inspecciones de Sanidad, con petición de cese de actividad por culpa de la suciedad.

Pero si hay algo que caracteriza a El jardín del pensador son los gritos constantes en la cocina y la tensión acumulada, que tiende a explotar en algún momento del día. Además, por culpa del desorden, la dejadez y la falta de organización, las comandas salen con mucho retraso, los platos se quedan fríos y algunos clientes se marchan sin comer. Ante semejante caos, el dueño, sobrepasado, es incapaz de mantener las riendas y opta por soltarlas, con las consecuencias que ello conlleva. Alberto Chicote tendrá que luchar contra viento y marea para intentar darle la vuelta a una situación límite.

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