Alejandra Andrade se la juega ‘Fuera de cobertura’: “Me han apuntado con una pistola”

La reportera entra en Guantánamo y trata con rusos radicales antihomosexuales en las primeras entregas de su valiente programa de reportajes, del mismo estilo que el ‘Enviado especial’ de su excompañero Jalis de la Serta: “Es mi hermano y le echo muchísimo de menos”.

Alejandra Andrade vuelve a Cuatro, donde despuntó en Callejeros antes de dar el salto a La Sexta con Encarcelados. Ahora está sola al frente de Fuera de cobertura, un nuevo programa de reportajes en el que se adentra en las realidades más crudas y brutales de cualquier rincón del mundo bajo su particular mirada de “potro desbocado que nunca ve el peligro”, tal y como la define Gonzalo Sagardia, el productor ejecutivo del formato. En estreno, entra en la cárcel de Guantánamo para contar cómo viven los últimos 80 presos que aún siguen allí.

¿Qué tal la experiencia?
Ha sido un año duro porque además de hacer los reportajes, los hemos producido también. La experiencia no ha sido sencilla porque antes era reportera, volvía y me relajaba algo más, pero ahora me he involucrado en todo, y eso agota más. Hemos aprendido un barbaridad, nos hemos enfadado, llorado, reído, pero estamos encantados con el resultado. No cambiaría nada de ninguno de los reportajes.

¿Qué ha sido lo mejor?
Trabajar sin jefes es un sueño cumplido. Los miembros del equipo nos conocimos hace 14 años en una redacción y seguimos siendo amigos, pero claro, hay tensiones y toca lidiar con ellas. Gestionamos nuestros temas y no necesitamos la aprobación de un jefe, pero el curro es brutal. Nuestro montador, por ejemplo, es el de La que se avecina, y ha tenido que compaginarlo. Lo bueno es que nos conocimos trabajando y por eso ha sido más fácil. Eso sí, somos muy loquitos y algo perfeccionistas. El programa ha sido de cocción lenta y Cuatro se ha portado increíblemente bien con nosotros, nos han entendido. Hemos estado un año grabando.

Tienes dos hijos. ¿Cómo llevan que pases tan tiempo fuera de casa?
Lo llevan fenomenal porque están acostumbrados desde que nacieron. Para mí es complicado, porque cuando vuelvo tengo que hacer de madre normal y ni jet lag ni nada, los llevo al colegio y demás. Esta mañana me han dejado un dibujo en la cama en el que decían que iba a hacer "un cien por cien de audiencia, y sino, un 90. Te va a ir genial, te lo aseguro". Por ahora solo ven las promos, no los programas completos, claro.

En el primero entráis en la cárcel de Guantánamo…
Dimos bastante por saco en la grabación. Cuando terminamos nos metieron en una salita con quince militares que empezaron a censurar lo que ellos consideraban que no podía salir en el reportaje. Yo, por supuesto, me hice la cabreada, me salía fuera… Lo intenté todo, hasta hacerles la pelota (risas). La verdad es que casi pierdo la paciencia.

Barack Obama prometió que la iba a cerrar.
Sí, pero está a punto de terminar su mandato y no lo ha conseguido… Incluso en 2014 reconoció que había habido torturas. Esperemos que no gane Donald Trump porque ha prometido repoblar la prisión. Es la cárcel más infame del mundo y la más injusta. Los presos no tienen derecho a defenderse y están encarcelados sin ser juzgados.

Del resto de entregas, ¿cuáles destacas?
El de Rusia y la homofobia es bestial. Todos tiene un punto muy heavy, pero allí es que agreden a la gente por el simple hecho de ser gays, como si ser uno mismo fuera delito. Te llega al alma y te encoge, te indigna y te cabrea. Encima entrevistamos al cabecilla de una organización antihomosexual, que dice que no son personas sino enfermos. También el de las au pairs en Londres, que son explotadas como sirvientas y que trabajan por 400 euros 12 horas al día de lunes a domingo; lo íbamos a hacer en más países, pero solo con Londres ya teníamos material suficiente. O el de Marruecos, con españoles trabajando ilegalmente allí y de mediana edad encima. Es el mundo al revés, la puerta giratoria del Estrecho.

Supongo que habrá habido momentos delicados…
Claro, siempre los hay. En esta ocasión, hasta nos han sacado una pistola… Tomamos precauciones y doy un paso atrás cuando tengo que darlo, pero en esta aventura no me he sentido en peligro, ni siquiera cuando me apuntaron con un arma.

En otro charlas con millonarios gracias a la crisis…
Sí. A priori puede parecer sencillo hablar con ellos, pero es uno de los reportajes que más nos ha costado. Son reacios a dar la cara. Por cierto, hubo uno que nos aseguró que se avecina otra crisis y gorda, y que España iba a sufrir mucho.

Tu compañero Jalis de la Serna está en La Sexta con un programa similar. ¿Por qué ’rompistéis’ profesionalmente?
Jalis es mi hermano y le echo muchísimo de menos, pero me apetecía trabajar con este equipo y probar en solitario.

¿Satisfecha con tu vuelta a Mediaset?
Estoy feliz, sobre todo porque entienden nuestra manera de contar historias y de hacer los reportajes. Este programa está hecho por gente que ama el periodismo.

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