Lujan Argüelles, una madre en ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’: “Ahora las entiendo mucho mejor”

Hablamos con la presentadora, con las madres y con los hijos que participan en esta nueva edición.

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Luján Argüelles

Luján Argüelles se enfrenta a la nueva temporada de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? con una actitud totalmente diferente: la de ser madre. Algo que le ha ayudado a entender mejor a Mari Cruz, Silvia, Charo, Joki y Mari Carmen, protagonsitas de esta edición, junto con sus hijos; Jesús (el culturista, y que protagonizará un hecho insólito al final del programa), Fernando (el tradicional), David (el rico), Jaime (el modelo internacional) y Pepe (el dependiente con aire de marqués). “Una madre protege sin medida a su hijo y, cuando ya lo eres tú, entiendes mucho mejor todo. Incluso puedes preveer una situación”, explica Luján, que asegura haber dado un giro total a su vida desde que tuvo a Miranda: “Ahora tengo muy claras mis prioridades y organizo mi agenda sin problemas y siempre en función de ella”.

Para Luján, el programa que ya presenta desde hace cuatro ediciones “es un regalo, porque nos divertimos mucho y el trabajo del equipo y de la productora es brillante. Me sigo emocionando con él porque vuelven a ser cinco hijos y cinco madres, con mucho que ofrecer y con tanta verdad, que no paras de saltar en el sofá. Esta edición van a sorprender al telespectador, como cada año me pasa a mí”. No tiene pareja favorita, y asegura: “Busco en cada uno de ellos aquello que más me atrae. Todos tienen algo que conecta conmigo”.
Tanto para las madres como para los hijos, el programa ha sido una experiencia inolvidable y, según los casos, les ha ayudado a transformar y solucionar aspectos de sus vida. Jesús, que ha sufrido mucho por amor, destaca que todo ha sido muy auténtico. “Nadie nos ha obligado a decir nada que no quiséramos. He descubierto que todo en el programa es muy real”. Y para su madre, Mari Cruz, “es el hombre perfecto; no quedan románticos como él”. David, que lo tiene todo en la vida, menos el amor, afirma que “he vivido la experiencia más bonita de mi vida y, además, me ha unido mucho a mi madre, Charo, que no estaba pasando por un buen momento personal”.

Lo que más les ha costado a todos es haber sido naturales, en su propio entorno, delante de las cámaras. Algo que terminaron superando al término del programa. “Lo he pasado genial, y al final aprendes a relajarte y a disfrutar con la experiencia”, dice Pepe, un dependiente, “con aires de marqués”, que busca un hombre que le cuide, le quiera y le invite a cenar.

Silvia quiere para Fernando una mujer que le haga sentar la cabeza y madurar, ya que el andaluz se suele quedar solo con lo superficial de las chicas que conoce, que apenas le duran. “Ha sido un gran acierto participar. No me he reído más en mi vida”, asegura. Algo que también le sucede a Jaime, el modelo internacional, que asegura “no tener sentimientos y no haber llorado nunca por una mujer”. Pero la televisión puede cambiar ese episodio, ya que “este programa es como una novela y la gente se va a engachar desde el primer capítulo. Hemos formado una familia”, explica con voz emocionada.

Estos son los perfiles de los nuevos concursantes y sus madres:

Pepe y Joki. Este asesor de protocolo y dependiente dandi, tiene una madre muy tradicional, Joki, que le aporta la cordura y la tranquilidad que a veces Pepe necesita. El chico aspira a enamorarse por primera vez.

Jesús y Mari Cruz. Entrenador personal y adicto al ejercicio, interiormente es un hombre muy romántico, que escribe poesía y ama a su perrita Lola y a su madre, una pintora con mucha personalidad. Dice que aún no ha roto el cordón umbilical con su progenitora. Desconfiado en el amor, busca a alguien que le enamore.

Jaime y María. Modelo internacional, seguro de sí mismo, frio sentimentalmente y amante de las mujeres espectaculares, pero con inteligencia, algo que aspira a encontrar en el programa. Para su madre, que tiene un rico mundo interior, es su debilidad, además de lo más importante de su vida.

David y Charo. Empresario inmobiliaro de éxito y amante de las motos, vive en una gran mansión que le gustaría compartir con una chica que no estuvier con él solo por su dinero. Su madre, mujer sentimental y cariñosa, ansía ser abuela, y desea una nuera con la que su hijo construya una buena vida.

Fernando y Silvia. Señorito andaluz, algo inmaduro y sin suerte en el amor, tendra en Silvia, su madre, una excelente consejera, que busca para él la mujer perfecta: guapa, con clase y con mucho carácter para que ayuda a despertar a su hijo, algo chapado a la antigua.

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