Manuel Burque, el superviviente de ‘Buscando el norte’: “En Berlín me timaron tres taxistas”

Su sueño es ser director de cine –Telecinco Cinema le ha comprado un proyecto–, se ha dedicado a escribir guiones y ha acabado triunfando como actor con Salva, un emigrante gallego que intenta sobrevivir gracias a su ingenio.

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Manuel Burque

“En cuanto le vi en Requisitos para ser una persona normal –cinta de Leticia Dolera por la que consiguió una nominación al Goya a Mejor Actor Revelación– supe que tenía que ser Salva”. Así de contundente habla Nacho G. Villa, director de Buscando el Norte, de Manuel Burque, que interpreta al caradura y gracioso Salvador Clemente, amigo de Álex (Antonio Velázquez). Desde Berlín, analiza a fondo su personaje y cómo ha vivido un año en el que su carrera ha dado un giro de 360 grados.

Salvador tiene mucho del Lazarillo de Tormes.
Es un caradura que hace lo que sea por sobrevivir, pero que en el fondo tiene un corazoncito pequeñito.

Álex (Antonio Velázquez) y Carol (Belén Cuesta) le están cambiando.
Salva llegó a Berlín pensando que en el aeropuerto le iban a dar las llaves de un Audi y le ha salido mal. Ha sobrevivido a base de pequeños trabajos, pero en las redes sociales vende que le va todo fenomenal. Ahora de repente tiene un grupo de amigas que no tenía, y aunque no lo diga, se alegra de que por fin tenga un equipo.

¿Eres el más cómico?
Creo que es el más loco. La serie es muy coral y todos tienen defectos, que eso siempre asegura la comedia y , además, los personajes están defendidos por actores muy buenos. Cuando me enteré de que Fele Martínez y Jorge Bosh participaban en la serie, supe que la sería iría bien.

Los españoles quedamos bastante mal.
Creo que no, rescata la pillería del Lazarillo de Tormes, que lo tenemos en nuestro adn y no lo podemos negar, lo estamos viendo ahora con los corruptos. Jugamos con los estereotipos de los españoles y los alemanes, pero luego al final de cada capítulo los rompemos. Pero desde que estoy en Berlín los taxistas me han timado tres veces, no sé que me ven. Ahora voy con el google maps para tenerles controlados.

¿Cómo está siendo la experiencia en Berlín?
Increíble. Soy muy cinéfilo y grabar en localizaciones que se han visto en tantas películas me excita mucho. La sensación es que estamos haciendo cine, cuando es una serie cómica.

¿Habías estado?
Nunca y me parece la capital del mundo porque lo tiene todo. Es una ciudad artistica y libre pensada para los ciudadanos.

¿Y qué tal con el alemán?
Iba con la intención de aprender alemán, pero es muy difícil. Tenemos un coach que nos va diciendo y yo lo traslado a cómo se diría con la fonética española.

¿Qué diferencias tiene la serie con la película?
La película es más cómica, aquí buscamos la forma más emocional de contar la inmigración, los personajes están mucho más en la tierra.

¿Te dejan improvisar?
En comedia los guionistas deben permitir que los actores aporten. En cada capítulo hacemos mesas en las que podemos proponer cosas. Algunas se aceptan y otras no, y eso hace que luches por tu personaje. Las grabaciones han sido muy vivas.

¿Cómo ha sido el paso de guionista a actor?
Actuar es muy divertido, pero cansado. Es muy agotador y a veces echo de menos estar en mi casa escribiendo delante de un portátil. Pero estoy aprendiendo mucho de esta experiencia.

¿Querías dedicarte a la interpretación?
Me he formado como guionista y como director de fotografía. Quería dirigir y es lo único que no he hecho. Por algo hay que empezar. Nunca pensé que me dedicaría a esto, pero una cosa fue llamando a la otra. Ves que haces reir, Leticia Dolera te descubre para su película, y llegas hasta aquí.

¿Piensas decantarte ahora por este camino?
Está siendo todo tan inesperado que he aprendido a no pensar más allá de lo que me está pasando. Quiero seguir escribiendo y tengo proyectos que quiero dirigir, pero no me da tiempo para más. Veo a esos actores que presentan un programa, hacen una peli, están en teatro... No sé cómo lo hacen.

¿Eres mejor guionista o actor?
Soy una persona muy insegura y no me veo bien en nada. Por ahora me siento cómodo haciendo comedia, piloto un avión en el que no hay turbulencias, pero mi espacio natural es escribir.

¿Te esperabas este boom?
Lo que ha pasado el último año no me lo imaginaba. Ser guionista es muy duro, de diez proyectos solo uno sale adelante. Estaba yo con mis proyectos y de repente ha habido una especie de nieve.

¿Qué es lo último que has escrito?
Tengo un guión que ha comprado Telecinco Cinema y que están buscando director. Es un thriller, que es lo que más me gusta hacer, porque soy un cínico escribiendo.

¿A qué series están enganchado?
Fargo me ha alucinado y me gusta muchísimo Transparent.

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