Marta Etura y el extraño caso de ‘El incidente’: “Me da terror, nos vendieron una historia y al final fue otra”

Fascinada con su nueva serie de época y con sus compañeros de reparto, reconoce que la su primera experiencia televisiva, todavía en el cajón de La Sexta y sin fecha de estreno prevista, no fue tan positiva como esta.

Marta Etura ha presentado su nueva serie, La sonata del silencio, en la primera jornada del Festival de Televisión de Vitoria. Había mucho interés por saber cómo es esta preciosista serie de época que llegará muy pronto a La 1, y también qué ha ocurrido con su primera y por ahora desaparecida aventura televisiva, El incidente, que tras varios cambios de guión ya incluso durante el rodaje, sigue en el cajón de La Sexta desde que se grabara en 2014.

¿Qué es lo más especial de tu personaje en La sonata del silencio?
Marta es uno de los personajes más interesantes de mi carrera. Es una gozada trabajar en esta serie y abarcar temas muy importantes como el machismo. La historia de Marta habla de cómo las mujeres vivían en una sociedad machista y cómo ese machismo destruía la vida de los hombres y mujeres. Además, ella tiene muchísima fuerza.

Además del machismo, ¿qué más temas espinosos trata esta serie?
Muchos, ya que la circunstancia de la serie es la posguerra. Los personajes viven en un entorno muy hostil. Por un lado están los Figueroa, que representan a aquellas familias que no perdieron nada en la Guerra; y por otro, mi familia, que representa a los que perdieron mucho. Pero el punto de vista de la serie trata sobre el mundo femenino y el masculino. Es muy interesante hablar sobre estos puntos de vista porque te enseñan un montón de lecturas dentro de esa temática. Por ejemplo, yo considero que esos roles, cuando están estancados e inamovibles como en esa época, al final generan desgracia no solo a las mujeres sino también a los hombres, ya que en ellos recaía todo el peso económico en la familia.

¿Habrías sido una mujer rebelde?
Desde mi libertad te digo que sí porque me considero una mujer luchadora, pero es que Marta es una mujer que tuvo educación, cultivada, libre, pero las circunstancias son las que viven. Cuando son tan extremas como es una posguerra, no es tan fácil. Tú puedes querer algo, pero es complicado.

¿Ha sido un rodaje sufrido en ese sentido?
Sí, hay algo muy bonito en mi profesión que es que tú pasas por los lugares que pasa el personaje. Tú puedes saber las cosas de cabeza, pero cuando interpretas, las vivencias te calan. Te da respeto tener el conocimiento de que así era una mujer sometida.

¿En tu casa lo ha vivido alguien?
Es que esa época es anteayer, es la época de mis abuelos. Mi abuela no podía hacer nada sin la firma de su marido, no podía tener su propio dinero ni viajar sin ese consentimiento. Estanos hablando de una generación de aquí al lado.

¿Como ha sido trabajar con Eduardo Noriega y Daniel Grao?
Una gozada, nos hemos entendido de maravilla. Con Eduardo ya había trabajado y le tengo muchísimo afecto. Nos queremos mucho. Y con Daniel muy bien porque tenemos el mismo código de trabajo. Era un gustazo.

¿Cómo llevas el vestuario de época?
Tiene su parte mala y buena. La buena es que te ayuda a entrar en esa época porque al final tu manera de vestir y gestual te coloca. La mala, la incomodidad de estar todo el día con las medias, el taco, el sombrero, el bolso… Luego tienes que hacer pis y es un rollo (risas).

¿Cómo trabajas las historias basadas en una novela?
No me leo la novela antes sino después, porque me resulta más fácil centrarme en el guión. Aunque el personaje y la historia sea el mismo, son lenguajes diferentes. Lo que tu cuentas en 800 páginas lo tienes que resumir en una hora. Es mucho más conciso.

¿Qué debe tener un proyecto de tele para que te animes a unirte?
Una historia interesante y un personaje que me atraiga. Es el caso. Me gustan también las historias cerradas, y esta es de 9 capítulos, y eso era uno de los atractivos para mí. En la tele creo que se comete el error de estirar demasiado las historias. Siempre me gusta que haya un final porque así el espectador puede volar y participa en la historia.

¿Qué ha ocurrido con El incidente, la serie que grabaste para Atresmedia?
Me da terror. No sé nada. Ademas, así como La sonata del silencio ha sido una experiencia muy positiva, El incidente fue un poco decepcionante en el sentido de que nos vendieron una historia y luego no se hizo tal historia.

¿Tienes más proyectos?
He tenido la suerte de no parar. El verano pasado hice la película El hombre de las mil caras, de Alberto Iglesias, que estrenamos el 23 de septiembre, una historia de espías; luego esta serie y, después, El guardián invisible, también basada en la novela de Dolores Redondo.

Has afrontado muchos papeles de madre. ¿Te gustaría serlo en la vida real?
Sí, me encantaría.

¿Piensas que en el mundo de la interpretación hay desigualdad entre hombres y mujeres?
Sí. Yo creo que seguimos viviendo en un mundo machista, pero por una parte venimos de un mundo manejado por hombres. A día de hoy siguen esas raíces aunque afortunadamente los hombres y las mujeres luchan porque ello cambie y seguramente que en 20 años la situación será muy distinta. El 90 por ciento de los productores y guionistas, que son la semilla de la series, son hombres, y en el 90 por ciento de los guiones que recibo los protagonistas o la mirada de la historia es masculina. Pero no significa que sea machismo, es que el 90 por ciento que los escriben son hombres y es mas fácil escribirlo desde un punto de vista masculino.

¿Económicamente también?
No sé responder porque no sé lo que cobran mis compañeros.

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