Blanca Romero: “Acabé cansada de la tele y opté por un retiro voluntario para criar a mi hijo”

Alejada del medio desde ‘Bajo sospecha’, reaparece con un papel “muy doloroso”, el de una madre que huye de los nazis. Renovada a sus 40 años –“¡Los llevo muy bien!”–, ahora rodará una peli en Asturias en la que participará su hijo.

Solo un buen proyecto podía sacarla de su retiro asturiano. Un año después de su última aparición en una serie de televisión de éxito, Bajo Sospecha, Blanca Romero vuelve a la tele tras tomarse un respiro profesional para cuidar a su hijo Martín, que ahora tiene 4 años. Y lo hace en la piel de una embarazada que es acogida en una maternidad durante la Segunda Guerra Mundial, en la tv movie La luz de Elna. Se basa en la historial real de Elisabeth Eidenbenz, una mujer que fundó en Francia una maternidad para dar cobijo a centenares de embarazadas que huían del nazismo y que rescató de una muerte segura a 600 bebés. Esta ambiciosa producción, dirigida por Sílvia Quer, se estrena este viernes 31 de marzo a las 22.00 h en TV3 y más adelante se emitirá también en TVE y otras autonómicas.

¿Cuál es tu papel en La luz de Elna?
Soy Maia Cohen, una madre con dos hijos: David de 10 años y uno a punto de llegar que nacerá en esta maternidad y vivirá una situación extrema. Ha sido un papel muy doloroso porque he tenido que suplir mi falta de técnica interpretativa con el sufrimiento. Recuerdo que cuando rodé After, el director me prohibió que estudiara. Incluso me sugirió que no lo hiciera nunca, pero yo quería completar mi formación con algún taller de interpretación. En resumen, que me dejara llevar. Y así ha sido.

¿Y cómo lo logras?
Montándome en mi mente historias reales que he vivido, pero esta vivencia en concreto fue muy jodida. Por eso empecé a imaginarme la historia más horrorosa que podría vivir como madre e imaginar qué me pasaría y cómo reaccionaría. Además, siendo madre una se hace muy vulnerable a todo eso.

¿Ser madre te ha ayudado a meterte en este papel?
Supongo que sí. Creo que lo más importante para un artista son sus vivencias, la historia real de su vida. Cuantas más vivencias tengas, más fácil es meterte en un papel. Y la realidad es que yo soy madre y eso me ha ayudado. Trabajo con mis emociones.

¿Qué tal fue la grabación?
Venía de rodar a las ordenes de Sílvia en la serie Bajo sospecha, por lo que me encantó repetir con ella. La adoro. Cuando me lo propuso, no me pude negar. Era un registro totalmente distinto al de la otra serie, pero me convenció.

¿Cómo lo consiguió?
Me llamó por teléfono y me dijo: “Blanca, sé que estás en el monte y no quieres salir de ahí, estás encerrada y no quieres rodar nada… Pero no me puedes decir que no a mí, ¡por favor!”. Así lo consiguió (risas).

¿Cómo era el ambiente en el rodaje?
Maravilloso, con un grupo de actrices suizas divinas además de Natalia de Molina, que también estaba conmigo en Bajo sospecha. Adoro a esta mujer, no puede ser más talentosa y encantadora. Era un ambiente muy guapo.

Por lo que decías antes, parece que estabas muy a gusto en tu retiro…
Yo acabé cansada de la tele porque eran muchos madrugones. Es un trabajo muy duro y a veces el cuerpo no responde como cuando tienes 20 años. Me faltaba energía, aunque me conserve bien. Opté entonces por un retiro voluntario para criar a mi hijo pequeño. Lo quería hacer sola, sin abusar de mis padres, sin ayuda de canguros, sin nadie. Y creé unos lazos de unión tan fuertes durante 24 horas cada día que resultaba complicado separarse.

Martín ya tiene casi 5 años. ¿Tienes previsto volver del todo a la interpretación?
Sí, por supuesto. Pero quería que ese proceso fuera natural. He tenido el privilegio de poder decir que no durante un tiempo, mientras mi hijo crecía, para vivirlo y disfrutarlo; con Lucía no pude vivirlo así, ya que tenía que trabajar. Esta vez me lo he podido permitir y lo he aprovechado. Aunque es verdad que me he hecho más vaga (risas).

¿Tienes cerrado algún proyecto?
Sí. El 27 de abril empiezo a rodar en Asturias la película Atrapados, de Luis Trapiello. Me han prometido que me van a respetar el horario escolar y eso ha sido determinante para aceptar. Es un guión maravilloso sobre la minería.

Háblanos de ese papel.
Soy la ex mujer del minero protagonista, una choni maravillosa que entrega las linternas en la mina. Además, hay unas secuencias en el filme en las que aparece un niño pequeño y me propusieron que fuera mi hijo Martín. ¡Es perfecto porque así me lo puedo llevar al rodaje! Es como si la vida me fuera obligando a tomar ciertas decisiones que, por otra parte, me hacen feliz.

¿Y no podía haber participado también en La luz de Elna? ¡Salen muchos niños!
No, porque buscaban a niños muy delgados… ¡Y el mío estaba como un toro! A Martín le pones una camiseta de tirantes y parece Hulk, no alguien que viene de un campo de refugiados. No daba el perfil (carcajadas).

¿Qué has podido hacer en este tiempo alejada de la tele y el cine?
Ir a surfear, tomar un café con mis amigas, ir al mercado a comprar pescado… Cosas cotidianas que me hacen muy feliz y que no pude hacer durante años porque viajaba mucho. Además mi hijo ahora va al colegio y tengo más tiempo para mí.

Ya has entrado en los cuarenta: ¿cómo estás viviendo esta etapa de tu vida?
Tengo un replanteamiento vital porque hay un cambio de muchas cosas: hormonal, de patrón, de madurez… Lo llevo muy bien, me gusta envejecer y ver en quién me he convertido.

¿Eres solidaria?
Desde pequeña lo he sido mucho. No tanto a nivel de ONG sino de ayudar a los que está más cerca de nosotros. Colaboro por ejemplo con casas de acogida y una organización de niños ciegos. Además lo transmito a mis hijos.

Tu hija Lucía es modelo: ¿te gustaría que se dedicara también a la interpretación?
Me encantaría porque me parece algo muy sano. De momento no le apetece, pero ya veremos…

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