Isabel Gemio y el feminismo de 'La otra mirada', de La 1

Cada capítulo de 'La otra mirada', que La 1 estrena este miércoles 25 de abril, va seguido del espacio 'Retratos con alma', que trae de vuelta a Isabel Gemio a la tele, a los cuatro meses de su adiós en Onda Cero y de ganar el Ondas.

¿En qué consiste el formato?
Es un programa periodístico sobre la evolución histórica de los temas de la serie, con opiniones de mujeres de todos los ámbitos y de hombres, en menor número.

¿Tu labor?
Pongo la voz en off y tengo alguna aparición en pantalla. Los protagonistas son los entrevistados.
¿Cómo te llegó?
La productora Boomerang TV me trasladó que TVE quería que estuviera en el proyecto y no lo dudé, por lo oportuno y necesario. Falta mucho para la verdadera igualdad.

¿Te toca mucho?
Sí. He plasmado mi compromiso con los derechos de la mujer allí donde he trabajado. Hace diez años me llamaban pesada cuando me decía feminista; ahora está más de moda, pero en ciertos aspectos aún está cuestionado.¿Has sufrido machismo laboral? No me he dejado. He comprobado que prefieren mujeres calladas y sumisas. Una mujer con criterio les sigue pareciendo peligrosa.

¿Quiénes han sido tus referentes?
Las mujeres de mi tierra, sacrificadas, sin libertades, pero luchadoras: mi abuela, mi madre, mis tías… En lo laboral, muchos.

¿Qué has estado haciendo?
Desde que me vi de la noche a la mañana sin programa, priorizo lo personal y familiar: escribo un libro sobre mi hijo y su enfermedad; preparo un documental; voy al gimnasio; hago yoga… Hago lo que me gusta.

¿Y tras este programa?
Antes no concebía estar sin trabajar, pero hoy no lo echo de menos. Estoy abierta a espacios cuyo contenido me llene; a nada más. Mi ego está cubierto.

Como referente del feminismo, ¿qué cuentas tenemos pendientes?
La desigualdad salarial y lo que implica de agotamiento para la mujer que nos hace estar exhaustas y estresadas. Y luego en la sociedad española hay un machismo muy presente. La sociedad, las leyes y la educacion tienen que cambiar.

¿De qué te consideras pionera?
De nada.

Tus referentes periodisticos son…
Arribas Castro, Jesús Quintero, Carmen Sarmiento, Oriana Falacci, Fermín Bocos… Y Mercedes Milá me dejaba pegada a la pantalla con sus entrevistas.

¿Qué formatos de tele te han atrapado estos meses?
Llevo meses desconcectada de la actualidad televisiva y radiofónica. Algo que no me imaginaba hace meses. Paso días sin ver la tele o leer los periódicos, y no se está nada mal…

Escuela de señoritas

Luce look de los años 20, a tono con La otra mirada, la nueva serie de Macarena García, ambientada en una escuela de señoritas elitista y aferrada a las tradiciones. Todo cambia cuando su personaje, maestra de Historia, asciende a lo más alto.

¿Qué te atrajo de esta ficción?
Que fuera sobre mujeres que luchan por cambiar el destino que otros les imponen; trabajar con Ana Wagener y Cecilia Freire; el guión… y mi complejo personaje.

¿Cómo es Manuela?
Es la nueva directora, que será juzgada por haber sido puesta a dedo por su madre, quien abandona el cargo; por su juventud y por los cambios que propone en educación. Trata de inculcar a las jóvenes que la mujer puede ser más de lo que les han dicho.

¿En qué sentido?
Les habla de referentes como Marie Curie, María de Maeztu o Emilia Pardo Bazán, y del derecho a votar en otros países. Y en lo personal, que tomen las riendas de su vida. De hecho ella, de familia tradicional y felizmente casada, dudará en tener o no hijos. Además, surgirán temas como la brecha salarial, al llegar un profesor, o el de los abusos.

¡Hablas de ello con pasión!
¡Claro! Pocas ficciones abordan la problemática de la mujer con tanto respeto y, aunque la lucha por la igualdad de derechos está calando mucho en este momento, hay que darle un empujón.

¿En qué más te identificas con ella?
Como Manuela, tuve una educación estricta y he cambiado mucho. Fui a un colegio del Opus, donde decían cosas muy bestias sobre la mujer. Trabajé mucho para desprenderme de lo que me habían impuesto y dilucidar con qué me quedaba y con qué no, hasta convertirme en lo que soy.

Un ejemplo de que se repite la historia de la serie cien años después.
Si, además, hay que ir con cuidado, porque en la educación está todo, se crea el futuro de la sociedad. Gracias a Dios, mis padres no pensaban como mis formadores y yo he ido por otro camino.

¿Pero habría profesoras revolucionarias, como en la serie?
No, imposible, todas eran numerarias. Pero también me quedé con cosas positivas, como las amigas, maravillosas.

¿Qué tal el rodaje en Sevilla?
Ha sido fugaz, pero hemos estado muy a gusto. Además, no conocía la ciudad, salvo de un viaje que hice de pequeña con motivo de una competición de gimnasia. Planeo volver para hacer turismo.

Hasta hace poco eras la joven de las series. ¿Te ves reflejada en las actrices que hacen de alumnas?
Los primeros días nos reíamos porque soy más pequeña de cuerpo y cara que ellas, pero no, estoy en el lugar en el que tengo que estar. ¡Soy una mujer! He dado el salto que ansiaba y necesitaba.

Y no paras. Encadenas proyectos.
Soy afortunada en una profesión difícil. Tengo la suerte de poder elegir los proyectos y los escojo con cariño y cuidado, pensando a largo plazo. Sé que vendrán los altibajos, por eso intento disfrutar lo que hago al máximo.

¿Te veremos en Paquita Salas?
En la segunda temporada no, pero quizás en la siguiente.

¿Deseas repetir con tu hermano?
¡Claro! Con él voy al fin del mundo, a parte de que Los Javis son de lo mejor de la ficción española, y con mucho que aportar. Merecen el éxito que están teniendo.

¿Qué dijeron vuestros padres cuando optasteis por esta profesión?
No pusieron impedimentos, querían lo mejor para nosotros, lo que nos hiciera felices. A mi hermano le aconsejaron terminar la carrera, cosa que hizo, pero porque él quiso. Yo aún lo tuve mas fácil, ni siquiera lo hablé con ellos. Me salió un papel en un musical, luego la serie El pacto… y hasta hoy.

Se habla de que El Ministerio… puede volver con tandas cortas.
Ojalá. Se lo merece. Es unas de las mejores series de la historia de nuestra ficción y ha sido un sueño formar parte de ella. Si quisieran contar conmigo y yo pudiera, sería un lujo retomarla.

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