Emma Stone, una estrella en la televisión

Llegó a la interpretación con 7 años como terapia para sus ataques de ansiedad. Ahora, con 28 y un Oscar, Emma Stone se atreve con todo, tiene a Hollywood a sus pies y, muy pronto, a la televisión también.

"Es encantadora, bella, proyecta su inteligencia, mantiene su juventud. Canta, baila, es sexy, dramática y cómica. En resumen, adorable”. Estas palabras de Woody Allen sobre su musa en Magia a la luz de la luna (2014) e Irrational Man (2015) definen a la perfección a Emma Stone, una actriz de Arizona (EE.UU.) de 28 años que se ha convertido en aquello que tanto deseaba y pedía, en forma de musical, en La La Land: ser una estrella de cine. Con un Oscar y una larga lista de premios [Globo de Oro, Bafta y SAG] en su salón, Emma Stone ya es la reina de Hollywood. La actriz mejor pagada de 2017 –unos 26 millones de dólares– puede hacer y elegir lo que quiera. Su último proyecto es Maniac, serie de 10 episodios de Netflix en la que demuestra su aptitud camaleónica para interpretar a cuatro personajes distintos.

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Ataques de ansiedad
Pero no siempre lo ha tenido tan fácil. Su vida es una carrera de obstáculos continua, contra sí misma y contra la industria del entretenimiento, hasta que ha llegado a la meta. A los 7 años, a Emily Jean Stone –su nombre ya estaba inscrito en el Sindicato de Actores y se lo cambió en homenaje a la ‘Space Girl’ Emma Bunton– le diagnosticaron ataques de pánico y el teatro escolar fue su vía de escape contra la ansiedad. Y ya no lo dejó. “Fueron mis padres los que se dieron cuenta de que actuar era algo que me hacía feliz y realizada”. Recibió el permiso para dejar la escuela a los 11 años, estudiar desde casa y perseguir su sueño.

Era una adolescente cuando convocó a sus padres en su dormitorio para presentarles un documento de Power Point titulado Proyecto Hollywood. Quería explicarles que sus intenciones eran serias para que la dejaran mudarse a Los Ángeles en busca del éxito. No sabe cómo lo logró, pero sus padres aceptaron. “De lo que estoy segura es de que no lo hubiera logrado todo de no haber sido así. No animo a nadie a que deje los estudios, porque se debe ir a la Universidad, pero lo mío fue diferente y me siento agradecida”.

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De hecho, no tener estudios es uno de sus complejos confesos al compararse con sus amigos, hasta que la lluvia de premios empezó a mitigar esa sensación. Al recoger el Globo de Oro quiso aprovechar el momento para decirle “a soñadores como yo, que la esperanza y la creatividad son las cosas más necesarias”.

Su llegada a la ‘ciudad de las estrellas’ no fue como imaginaba. Estuvo tres años acudiendo a varios casting como su alter ego, Mia, en La La Land, pero la mayoría salían mal. Lo peor no eran los fracasos, sino los periodos en los que no sonaba el teléfono “mientras trabajaba en una pastelería canina preparando galletas para perros con ingredientes para humanos, pero que sabían a comida de perro”. Breves apariciones en series como Medium o Malcolm fueron sus únicos trabajos.

El primero que apostó por ella fue Judd Apatow, uno de los guionistas y directores de comedia más exitosos de EE.UU. Además de darle el papel protagonista en Supersalidos (2007), le aconsejó que se tiñera el pelo, porque su rubio natural le cerraba puertas. Su voz, algo grave y ronca, se debe a los cólicos que tenía siendo un bebé, que le provocaron nódulos y callos en las cuerdas vocales de tanto llorar. “La agencia de representación me mandaba a todos los casting de animadora o chica Disney, pero siempre parecía rara. En las audiciones me encontraba con el mismo tipo de mujer, rubias y vestidas iguales. Nunca salía nada porque yo no era una de ellas”.

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El éxito de esa comedia le abrió un hueco en otras películas del mismo perfil como Una conejita en el campus (2008), Zombieland (2009) o Rumores y mentiras (2010), con la que llegó la fama, pero también los ataques de ansiedad. Decidió que era el momento de irse a vivir a Nueva York. “Empecé a sentirme abrumada por Hollywood. Iba a algún sitio y todos me hablaban. Me sentía ahogada. Perder mi anonimato fue como volver a tener 7 años otra vez”.

Camino al Oscar
Se hizo popular mundialmente en la cinta de superhéroes The Amazing Spiderman (2012), y colaborar por partida doble con Woody Allen le abrió las puertas a trabajar con los mejores directores. Su primera nominación a los Oscar llegó por Birdman (2014) del mexicano Alejandro González Iñárritu. “Fue una de las mejores experiencias de mi carrera porque me empujó al límite. Me llevó a salir de lo que yo pensaba que hacía bien”.

Pero a la segunda fue la vencida. Emma Stone ganó el Oscar a Mejor Actriz y el billete al estrellato por La La Land (2017), un musical dirigido por Damien Chezelle (Whiplash) sobre una chica que persigue el sueño de convertirse en actriz y con la que comparte más de una experiencia. Consiguió todos los premios posibles, incluida la Copa Volpi del Festival de Venecia, y el privilegio de poder hacer lo que quiera una vez alcanzado su objetivo. Su riesgo ahora es probar en televisión con Maniac, la apuesta más fuerte de Netflix en lo que queda de año. “Quiero seguir trabajando con gente interesante y hacer cosas originales para seguir creciendo como actriz y descubrir cosas de mí que no sabía que estaban ahí”.

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El poder de la mente humana

Diez años después de Supersalidos, Emma Stone y Jonah Hill (El lobo de Wall Street) vuelven a trabajar juntos en Maniac, thriller de diez episodios de Netflix dirigida por Cary Fukunaga (True Detective) que pretende convertirse en la gran sorpresa de lo que queda de 2018. El rodaje, llevado a cabo bajo un secretismo absoluto, no permite dar muchas pistas a los espectadores, que esperan de la serie un cruce entre Black Mirror y Cloud Atlas, distopías con grandes cargas filosóficas.

Ambientado en la época actual, Annie Landsberg, que sufre anhedonia –la incapacidad de sentir placer, o la pérdida de interés– y Owen Milgrim, con esquizofrenia, entran a formar parte, junto a otros diez pacientes, de un experimental tratamiento farmacéutico que promete curar el dolor. “Habla de personas que tienen sus propias luchas internas y que tratan de resolverlas. Pero a lo largo de la serie se ve que la conexión humana y el amor son realmente las dos únicas cosas que nos sostienen en la vida”, explica la actriz.

El mundo de los sueños
Se trata de un ensayo de tres días que funciona a través de píldoras que permiten enfrentarse a diferentes manifestaciones de enfermedades psicológicas. Sin embargo, el tratamiento parece acercarse más a una emulación de la realidad en el mundo de los sueños, donde los protagonistas quedan atrapados en situaciones y épocas surrealistas sin poder rebelarse. El responsable de este proyecto es el Dr. James K. Mantleray (Justin Theraux), que esconde sus intenciones a la directora del centro, Greta Mantleray (Sally Field).

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