Camello, gay y musulmán. Así es Omar Ayuso en 'Élite'

Charlamos con Omar Ayuso sobre su explosivo personaje en 'Élite', la serie juvenil de Netflix que acaba de confirmar una segunda temporada.

¿Cómo preparaste el personaje para que no cayera en un estereotipo del chaval que vende droga?
Creo que lo interesante es por qué vende droga, aunque inicialmente pueda parecer un estereotipo. No vende droga porque quiera comprarse unas zapatillas o tener más dinero para tomar copas los fines de semana. Omar vende droga porque quiere poder ser feliz sin hacer daño a los suyos, porque sabe que es o irse de casa o, si no lo hace y sale del armario, eso va a suponer una hecatombe que va a hacer sufrir a sus padres a los que él adora y quiere mucho. La preparación al final es una tarea conjunta entre actores y directores. Estuvimos mes y medio de ensayos y en ese tiempo construimos el alma de los personajes, su pasado… con muchos juegos, talleres, técnicas de interpretación y trabajando sobre las escenas.

¿Notáis cierta responsabilidad porque la gente pueda identificarse con vosotros?
Es uno de los objetivos de estos personajes. Una responsabilidad muy gorda desde que leímos los guiones, por hacer algo gordo y no frívolo. Tenemos una tarea social y creo, por la percepción que tengo de lo que he trabajado, que lo hemos conseguido.

¿Cómo enfocaste el personaje?
Me acuerdo de la primera escena para el casting, relacioné en seguida el personaje con un punto en el que inicialmente está y luego se desarrolla más. Aunque luego me he enterado que estaba planteado de una forma totalmente distinta. El personaje de Omar está más cercano a Christian de lo que es, era uno de los tres personajes de comedia de la serie, junto con Lu. Yo nunca lo vi así, ni siquiera me enteré. Así que lo hice así.

¿Cómo te llegó este trabajo?
Yo era y soy un humilde y acomodado estudiante de Comunicación Audiovisual. Estoy en tercero con asignaturas de segundo. Siempre tuve claro que quería ser actor, pero a los 14—15 años viendo una película de Almodóvar, La mala educación, dije quiero dirigir. En el momento decisivo de Bachillerato donde tuve que tomar una decisión, tenía dos caminos: ir a la universidad a hacer Comunicación Audiovisual o estudiar para actor. Opté por continuar al abrigo de mis padres cuatro años más y hacer la carrera y tener un grado. Estando en la carrera, una compañera de clase coincidió con la ayudante de las directoras de casting en una fiesta y la escuchó decir que buscaban un perfil de un chico con rasgos árabes de unos 20 años. Se le encendió la bombilla y enseñó una foto mía y al día siguiente me pidió permiso para pasarles mi teléfono. Me llamaron, hice la primera prueba y volvieron a llamarme porque querían verme con Aron. Y a los tres días, mientras estaba haciendo pis en el baño de la universidad, me llamaron para decirme que me cogían.

Debutas con esto entonces…
Sí, es lo primero que hago. Y tiene su riesgo porque entro en esto tan a lo grande que después a ver qué pasa. Luego quiero seguir en esto, para mí esto ha sido como una voz o algo que me ha dicho que coja la oportunidad.

¿Sigues pensando en dirigir?
Sí, además sigo matriculado.

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¿Quién es tu referente para dirigir?
Almodóvar y Álex de la Iglesia. También soy muy fan de Sorrentino, de Bryan Murphy…

¿Os sorprendió cuando conocisteis al asesino?
Muchísimo. Yo era la persona que tachaba directamente cuando hacíamos las apuestas. Para nada me lo imaginaba. Ramón, el director, jugaba con nosotros y nos iba soltando quien podía ser, iba dándonos pildoritas para ver cómo reaccionábamos y todos tuvimos opción de haber podido ser el asesino.

¿Cuál de todos los temas que se tocan en la serie creeis que puede pegar más?
A mí me gusta mucho el del VIH, en una niña de 16 años de la élite. También la bisexualidad de uno de los personajes y esa relación abierta. Son mis favoritos.

¿Creéis que son temas muy pegados a la realidad?
Sí, yo creo que sí y que los jóvenes demandan que salgan en televisión y en cine. No puede ser que chavales de ahora sigan pensando que tienen una enfermedad porque les gustan los hombres, no puede ser. Y ahí el papel del audiovisual tiene un gran papel. Creo que hacía falta algo así. Hay que cambiar el lenguaje y hablar de estos temas de otra manera. Los jóvenes lo necesitan.

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