Lucía Jiménez, de 'Hospital Valle Norte': "Me dan papeles intensos, pero soy muy payasa"

Lucía Jiménez ha preparado su personaje en 'Hospital Valle Norte' conversando con su progenitora, que ejerce de directora financiera de un gran centro médico, la misma tarea que ella desarrolla ahora en la serie.

Lucía Jiménez
Pablo Cuadra

"Estoy feliz por no tener que llevar bata blanca en la serie porque soy hipocondríaca y me entra ansiedad cuando voy a un hospital”, dice Lucía Jiménez, que ejerce de ejecutiva en la serie médica de La 1, donde también vimos su último trabajo, La sonata del silencio.

¡Dos años después, José Frade Producciones, y el director Peris Romano vuelven a contar contigo!
Que alguien te llame para un siguiente proyecto es un halago y un lujo. Además, te da mucha confianza, pues los actores siempre estamos a prueba. Y más, con un personaje tan distinto al anterior.

¿Qué destacarías de Emma?
Es la directora financiera del hospital, una ambiciosa ejecutiva que hace todo lo posible por cuadrar números en favor de los accionistas, sin ningún tipo de escrúpulos.

¿En quién te has inspirado?
Para su tarea como gestora, en mi madre, pues es subdirectora financiera en un hospital público. Tuvimos largas conversaciones y fue fascinante. Pero, para el carácter, me fijé en políticas, aunque no quiero darte nombres.

Hospital Valle Norte

Tiene secuencias tensas con Paula [Alexandra Jiménez], la prota.
Rodar juntas es muy divertido porque nuestros personajes tienen mucho carácter; chocan, y no se soportan, pero en lugar de exteriorizar eso, tiran de ironía.

Se ha recuperado 14 de abril. La República, de 2001. ¿Te ves cambiada?
No mucho, pero mis hijos sí. Dijeron: “Esa eres tú. ¿Qué te pasa?”. Era en una escena en la que salía llorando. Les calmé diciéndoles que era ficción, teatro.

Con padres actores [su marido es Benito Sagredo], ¿te gustaría que tus hijos siguieran el oficio?
Sobre todo quiero que sean felices y que hagan lo que les guste y les llene. Esta profesión es muy dura, y no la recomiendo salvo que nazcas con ella, como yo. Desde los cuatro años lo tenía clarísimo.

¿Qué provocó sentir eso?
Vi la película El lago azul [con Brooke Shields], y pensé: “quiero ser la persona que hace eso ahí”.

¿Actriz de método? ¿Intuitiva?…
Soy curiosa y me fijo mucho en el carácter de la gente: cómo son, cómo actúan y por qué. Y luego, eso lo utilizo en los personajes.

¿Dónde estudias los guiones?
En mi oficina de casa. Como no se graba cronológicamente, lo visual me ayuda mucho, y necesito anotarme en un cuaderno el desglose de guion; de dónde vengo, por qué actúo así en cada escena…

¿Das ‘la brasa’ al dire o al guionista?
Los guionistas me fascinan, son el motor del proyecto, pero no aparecen mucho por el rodaje. Y deberían, para ver hablar a los personajes y conversar con los actores.

¿Para cuándo una comedia?
Espero que pronto. Me dan papeles intensos pero soy muy payasa. De todos modos, la comedia no resulta nada fácil.

El viernes 8 acaba Tu cara me suena. ¿Qué significó participar en 2017?
Mucho esfuerzo y demostrarme a mí misma que puedo hacer más
cosas y llegar más lejos de lo que creía. Te exige concentración, enfrentarte a tres millones de audiencia, jugándotelo todo en dos minutos… y al final sales adelante.

De joven tuviste un grupo. Tras el concurso, ¿has retomado la música?
He compuesto Miedo, el tema de la película de David Trueba, Casi 40; si tengo que cantar, canto; colaboro con mi hermana Rebeca, que es profesional… pero no más.

Trueba, tu descubridor y el de Fernando Ramallo, ha vuelto a juntaros 20 años después de La buena vida.
¡Y a los personajes! Si hablábamos al principio de la entrevista de repetir con equipos, no puedo explicar lo especial que fue reunirme con los que empecé, en Casi 40.

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