María Pujalte celebra el éxito de 'Vota Juan' y estará en 'Toy boy'

Ha vuelto a la tele con fuerza; ahora destaca como jefa de prensa en 'Vota Juan', una comedia sobre la carrera de un político pretencioso y ruin, y pronto la veremos en la sexy 'Toy boy' de Antena 3.

María Pujalte en 'Vota Juan' y 'Toy Boy'
FERNANDO ROI HEARST

Disfruta y aprende de Macarena Lombardo, la jefa de prensa de Vota Juan, un ácido retrato de la política con Javier Cámara como candidato. Además, María Pujalte participa en Elisa y Marcela, película de Netflix, y graba el thriller erótico de Antena 3 Toy Boy.

¿Cómo ha sido esta vuelta a la tele?

Aprendí en Periodistas (1998) y desde entonces, cuando doy con un buen proyecto, es una gozada. Es un medio muy exigente pero recibes el cariño del público. El cambio actual de la industria nada tiene que ver con lo que yo viví hace 25 años.

Te has reencontrado con Javier.

Lo anterior fue en Los Quién (2011). Cuando me dijeron que estaba él no me lo pensé. Es un referente de la buena comedia y además es generoso y apasionado.

Javier Cámara y María Pujalte en la serie Vota Juan de TNT

¿Qué enseña Vota Juan?

Dibuja lo que hay detrás de la ambición. Y si me preguntas si yo lo soy, diría que sí cuando se trata de mejorar en mi trabajo. Y de eso habla la serie. ¿De verdad Juan Carrasco quiere ser presidente? ¿Con todas las consecuencias?

¿Es más fácil meterse con los políticos desde el plano del humor?

La serie es una crítica sin concesiones. En una situación tremenda llega hasta el final, aunque eso suponga alcanzar un lugar en el que más que reír te dan ganas de llorar por su rabiosa actualidad.

A ti, ¿quién te sirvió de inspiración?

Visitamos el gabinete de prensa de un ministerio y vimos el grado de estrés al que están sometidos. Se dedican a improvisar y a tapar pifias. Deben estar concentrados todo el rato para salvar de cualquier error a su jefe.

¿Macarena se parece en algo a otros papeles de dramas políticos?

Sí, se mueve en un entorno de comedia, pero tanto ella como Carmen Müller (Nuria Mencía), jefa de gabinete, son unas cracks, poderosas e inteligentes. Y ellos las ven como el enemigo.

¿Esta ficción es distinta a otras?

Sí, podría ser un sitcom con algunas diferencias. La definen esos diálogos rápidos y secos, que suenan serios aunque provoquen la risa. Y luego la historia tiene una parte muy oscura, que tiene que ver con la fragilidad humana. Es una tragedia tremenda, pero ese patetismo la hace divertida.

¿Te preocupa la imagen que da de nuestros políticos?

¿Con la que está cayendo ahí fuera? No tengo ningún complejo de que aquí sea peor. El momento político es bastante tremendo.

¿Es inevitable caer en tópicos?

En España no se han hecho muchas series políticas. Es un retrato de nuestra realidad, pero no localista. Y lo mejor es que los guionistas han disfrutado de total libertad; no ha habido ningún temor a ofender.

¿La realidad supera la ficción?

Cuando estás grabando algo y piensas que eso es imposible que suceda, luego pones la radio y ahí está. En la comedia se fuerzan las situaciones, pero solo para incluir esa frase graciosa que todos estamos esperando.

Te vemos en Elisa y Marcela, película de Netflix.

Es un papel pequeñito. Yo rodé en Barcelona, pero la historia es sobre dos heroínas de mi tierra, Galicia. Y tenía ganas de coincidir con la directora Isabel Coixet.

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