Así se graba ‘El Caso. Crónica de sucesos’: un fascinante viaje a la España negra de los 60

Entre el humo de tabaco creado artificialmente por máquinas y los muebles ‘vintage’ que inundan el plató, algunos de ellos traídos desde Italia, Verónica Sánchez y Fernando Guillén Cuervo nos cuentan los detalles de la nueva ficción de Plano a plano (‘El Príncipe’, ‘Allí abajo’…).

 

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Solo una puerta de metal nos separa del Madrid de 1966, año en el arranca El caso. Crónica de sucesos, serie basada en el mítico semanario fundado por Eugenio Suárez a principios de los 50 y que llegó a tener una tirada de más 100.000 ejemplares. Producida por Plano a plano, se ha estrenado en La 1 ante 2,5 millones de espectadores, un 13,2% de share.

Traspasamos ese umbral y entramos en el plató de 1.500  metros cuadrados donde se encuentran varios escenarios de la historia, entre ellos su corazón, la redacción del periodico. Las paredes de madera y el mobiliario 'vintage' se adivinan en una atmósfera cargada de humo, producido por unas máquinas para recrear el ambiente generado por el tabaco; gasolina, junto con el alcohol, de los periodistas de aquella época.

El reparto ensaya varias secuencias comandadas por Iñaki Mercero, director junto a Javier Quintas y José Ramos Paíno, y en uno de los descansos interrogamos a Fernando Guillén Cuervo, protagonista y padre de la idea: “Hace unos años paseaba por la cuesta de Moyano y vi una colección encuadernada de esta cabecera. Pensé que ahí había una serie maravillosa. Este semanal relataba la realidad de una España que la prensa oficial no hacía; esa parte trágica de nuestro país de asesinos en serie, violencia de género y otros temas sociales. Contaba la verdad a pesar de la censura. Cuando empezamos el proceso de documentación, David Calle, uno de mis colaboradores, me llamó y me dijo: “¡Tío, sales en una de las portadas!”. Y es cierto, me atropellaron junto a varias personas en la glorieta de Quevedo y fue noticia bajo el titular: “'El hijo de Gemma Cuervo a punto de morir'”.

“Fue una señal y tengo que agradecer mucho a los productores César Benítez y Aitor Gabilondo que levantasen esta fantástica 'casa' que podía haberse quedado en un plano”. El actor interpreta a Jesús Expósito, un expolicía reeconvertido en investigador: “Es un tipo que está de vuelta de todo, un destroyer,  un clásico del cine negro al que no le choca el olor a cadáver. En el origen del proyecto me reuní con uno de los redactores y me transmitió ese espíritu que está en la ficción”.

Su contrapunto es Clara López Dóriga, encarnada por Verónica Sánchez, una chica cosmopolita que quiere hacerse valer en un mundo de hombres: “Su mejor arma es la osadía y su olfato periodístico. Tiene ganas de aprender y de demostrar su talento. Además, debe lidiar con su padre, un franquista que odia este periódico”.

Su relación con Expósito no será fácil al principio: “Cuando la conoce le oculta información y la ningunea, pero poco a poco la respetará. Son nuestros Mulder y Scully (risas)”. Ambos trabajarán mano a mano con el director, al que da vida Fernando Cayo. “ Está insuperable. Hace una labor sutil y muy fina”, dice el actor. “Me encanta porque posee dos caras. Clara tiene buena imagen de él porque la contrata, pero realmente es una estratagema porque sabe que su padre quiere cerrar el negocio y piensa que si ella está dentro tendrá el enemigo vigilado”, añade su compañera.

Al ver a Clara, choca imaginarla merodeando por la escena de un crimen con esos looks tan sofisticados y sobre unos tacones: “La verdad es que sí. Conduce un Austin y es como una muñeca. Montse, la figurisita, quiso darle un aire europeo y colorido para diferenciarla del resto de las mujeres. Su referencia es Catherine Deneuve en esos años. Lleva minifaldas con ese toque futurista propio de los 60”, nos cuenta Verónica mientras nos enseña el Lido, centro de reuniones y donde empieza a tomar alguna que otra copa, en concreto Manhattans.

“La introducen en el mundo del alcohol. En la redacción no paran de beber (risas)”. Una de las cosas más divertidas para ella fue reencontrarse con la máquina de escribir, pues en el colegio hizo un curso de mecanografía, y lo peor, una grabación en la cárcel de Segovia: “Era una ejecución a garrote vil. No podía dejar de llorar. Fue terrorífico”.

De escenas de crimen sabe bien el director artístico Koldo Vallés, que nos recibe en su centro de operaciones. Su equipo trabaja sin descanso y en el despacho podemos ver la recreación en papel de las estancias, algunas piezas de atrezzo y hasta la imagen de uno de los primeros asesinatos. “El cadáver debía aparecer en una tinaja, pero me parecía poco cinematográfico así que se me ocurrió hacer un homenaje a Laura Palmer de Twin Peaks y envolverla en plásticos”.

Su carácter perfeccionista lo ha llevado a buscar muebles en Italia, a rastrear hasta dar con los archivadores de la comisaria que pertenecían a un viejo cuartel de Badajoz y a volverse loco hasta encontrar las máquinas de escribir con los que redactan los artículos: “Estaban en un almacén de Toledo y tuvimos que localizar un artesano para que consiguiesen que las cintas imprimiesen. Todo vale si logras lo queras quieres”.

Tanto él como miembros del departamento también tienen su momento de gloria: “Sí, todos aparecemos en fotos de los más buscados y otras imágenes que se verán en los capítulos”. Su labor es tan importante como la de maquillaje y peluquería y efectos especiales, capaces de hacer una mano y otros miembros en látex en tiempo récord.

La ubicación del medio, en este caso, se ha trasladado a las inmediaciones de la Gran Vía, en lugar de su situación original, la calle Covarrubias, y algunos exteriores se han grabado en las bases aéreas de Getafe y Cuatro Vientos y el Centro Universitario María Cristina en El Escorial, entre otros enclaves.

Con un equipo de más de 55 personas, el reparto lo completan con Antonio Garrido, comisario Jefe; Natalia Verbeke, la forense; Teresa Hurtado de Ory, la secretaria de redacción; Blanca Apilánez, redactora veterana y alterego de Margarita Landi; Ignacio Mateos; Daniel Pérez Prada…

“Es un collage maravilloso. Los personajes son distintos entre si y todos esconden algo que el resto no sabe. Eso es precioso”, adelanta Verónica. Juntos conseguirán resucitar a 'El caso' cuyo último cierre fue hace diecinueve años. Nos despedimos, mientras ellos siguen investigando.

Una imagen de la grabación de uno de los capítulos.

Verónica Sánchez y Fernando Guillén Cuervo se enfrenta a su ‘jefe’, Fernando Cayo, en la grabación de otra secuencia.

Grabación de exteriores.

María Casal, a quien recordamos por Hospital Central, participa en varios capítulos.

Verónica Sánchez y Fernando Guillén Cuervo antes de entrar a grabar.

Blanca Apilánez y Fernando Cayo.

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