El juego de espías de Hugh Laurie en ‘El infiltrado’

El doctor House vuelve a la televisión con esta miniserie basada en el best seller de John LeCarre que cuenta la historia de 
un ex soldado británico reclutado para destapar a un peligroso traficante de armas.

 

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La tradición exigía un lujoso uso de la violencia y la tecnología. El buen informante debía ser experto en armas, conducir un cochazo, seducir a las mujeres y pasar su tiempo entre playas y casinos vestido con esmoquin. Hasta que un día irrumpió un agente secreto reconvertido en escritor, John Le Carré, y empezó a publicar libros en los que los protagonistas eran hombres inteligentes e irónicos, pero también taciturnos y, algunos, casados con una vida rutinaria en el Londres más prosaico.

Así era George Smiley, el personaje central de sus primeras novelas, miembro del M16, y así es Jonathan Pine, el jefe del hotel en Egipto que centra El infiltrado, la miniserie de Susanne Bier–Oscar por En un mundo mejor– producida por The Ink Factory, AMC y BBC One que tras emitirse en AMC llega a La 1 el lunes 17.

“La novela fue un gran éxito en 1993 y una de las mayores sorpresas de mi vida. Después, una importante productora de cine compró los derechos pero no hizo nada”, relata Le Carré, un referente de la literatura negra con numerosos libros convertidos en películas y series, algunas tan importantes como Calderero, sastre, soldado, espía (1979).

El infiltrado requería, no obstante, una actualización. En cuanto a los personajes, el agente Burr desaparece y su lugar lo ocupa una mujer, Angela Burr (Olivia Colman), que está embarazada; además, el peso de la trama recae en el exsoldado Jonathan Pine (Tom Hiddleston), gerente de noche del hotel Nefertiti en El Cairo.

Respecto a la ambientación, el yate del traficante Richard Roper (Hugh Laurie) se ha sustituido por una mansión en Palma de Mallorca, donde rodaron en junio de 2015. “Un paraíso para hombres ricos”, según el escritor. Por último, la droga ya no es el enemigo –“demasiadas películas sobre el tema”, añade– sino el tráfico ilegal de armas con Oriente Medio. Sin embargo, se mantiene a ‘la chica’, aunque esta vez la guapa Jed Marshall (Elizabeth Debicki) oculta secretos y descubre al malo.

“Me enamoré del libro cuando lo leí en 1993 e intenté comprar los derechos, pero Sydney Pollack ya se me había adelantado”, revela Hugh Laurie, deseoso de protagonizar una historia de espías tras  ocho años cojeando y automedicándose en la serie House.

Aunque los dos personajes son radicalmente distintos, ambos están dotados de inteligencia y cinismo. “El autor otorgó a la monstruosidad de Richard Roper una especie de lógica que roza el glamour –explica Laurie– y su relación con Jonathan Pine profundiza en ello. Nunca se sabe quién de los dos va a cruzar la línea para situarse en el lado del otro”.

Psicología, patriotismo y honor, cualidades ajenas a otros espías famosos como Bond, Bourne y Harry Hart (Kingsman: Servicio secreto de 2014), son imprescindibles en el universo Le Carré. Laurie va más allá: “Sus novelas superan ampliamente el género del espionaje porque utiliza ese mundo para examinar cuestiones más profundas. ¡Solo espero que le hayamos hecho justicia!”.

Su compañero Tom Hiddleston –a quien Guillermo del Toro llamó “el galán eterno” tras rodar La cumbre escarlata y que, pese a ser londinense, se crió en el refinado Oxford– coincide con él: “Recreamos a personas normales en circunstancias anormales, por eso me preparé durante semanas con el gerente de uno de los hoteles Rosewood, un alojamiento de cinco estrellas en el que aprendí que debía dirigirme a los clientes con frases como: ‘Permítame acompañarle al bar’, por ejemplo”.

Recién cumplidos los 31 años, el actor, que la semana pasada  superaba la difícil marca de dos millones de seguidores en twitter, confiesa que se apasionó con su personaje desde el primer momento: “Desde la tercera página del guión porque Pine es un alma perdida, un tipo capaz de renunciar a una vida cómoda como empleado de lujosos establecimientos para perseguir a un asesino y traficante de armas por simple y llano patriotismo. Él es inglés y se avergüenza de que Roper también lo sea”.

Solo queda comprobar si una producción tan ambiciosa pero también tan fríamente británica consigue atrapar al público español. Como gancho, algunos guiños, como la breve colaboración de varios españoles, como los actores Antonio de la Torre, Marta Torné y Hovik Keuchkerian (Alacrán enamorado) e incluso del autor de la banda sonora Víctor Reyes (Los nuestros).

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