‘The Ranch’: así son los cowboys del siglo XXI en Netflix

Ashton Kutcher vuelve a la televisión con otra comedia de los creadores de ‘Dos hombres y medio’, sobre un jugador de fútbol fracasado que regresa al rancho de sus padres en Colorado. Además supone la ‘resurrección’ de Debra Winger (‘Oficial y caballero’).

 

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Justo una década después de Aquellos maravillosos 70, Ashton Kutcher y Danny Masterson vuelven a encontrarse en The Ranch, la nueva comedia familiar de 10 capítulos de la plataforma Netflix, creada por Don Reo y Jim Patterson (Dos hombres y medio), en la que encarnan a dos hermanos de caracteres opuestos obligados a negociar la convivencia en el rancho de sus padres cuando el menor de ellos, Colt, regresa para replantearse la vida tras fracasar como jugador de fútbol, mientras Jameson, el mayor, un tipo pegado a la tierra, no se ha movido de allí.

Sus diferencias no solo son el punto de fricción de la familia Bennet, sino también de amigos y parroquianos. “No es de extrañar, ya que Colt, mujeriego y rebelde, se fue de casa para comerse el mundo y ha tenido que volver con el rabo entre las piernas y sigue siendo un Peter Pan”, dice Kutcher.

Materson, experto en comedias como Men at Work, defiende su personaje: “Es un tipo trabajador y leal a la familia; el último en acostarse y el primero en levantarse. Eso sí, es un poco bocazas y se cree el mejor ranchero de Colorado, aunque el negocio se esté viniendo abajo”.

Los actores, amigos desde hace años, tampoco tienen mucho en común “aparte de disfrutar de la compañía del otro y de tener la misma vis cómica”, asegura Kutcher, quien, según dice, se parece más a Colt: “Tiene que encontrarse a sí mismo. Es una batalla personal averiguar quién eres, qué se te da bien. Yo también pasé por eso”.

Ambos ejercen de productores de la primera serie de Netflix con público en directo. “Es una idea de hace tiempo –explican los creadores–. La gente del Medio Oeste siempre ha guardado la esencia y el tópico de este país: el country, el rodeo, los bolos… Todo eso suscita la caricatura”.

A Beau, el cabeza de familia, lo interpreta Sam Ellliott, de 71 años, conocido por sus papeles de cowboy en filmes como Tombstone. “La comedia en directo para mí es un terreno desconocido. Llevo 47 años en esto y nunca me había enfrentado a un reto así. Las primeras noches no dormía por las risas de la gente resonando en mi cabeza”.

Debra Winger (Oficial y caballero) da vida a su mujer, Maggie, guapa, fuerte y resuelta. “Todas las madres tienen un pegamento invisible con sus hijos, aunque esta solo intenta ser útil. He procurado poner en este proyecto toda mi experiencia tanto en el cine como en mi vida. Y me alegro de poder hacer algo nuevo”.

Debra Winger: “Me retiré antes de que me echaran”

Pocas actrices pueden presumir de haber hecho lo que han querido en su carrera, y eso que Debra Winger, tres veces nominada al Oscar, ha tenido una vida difícil. A los 7 años, sus padres se mudaron a Israel y tuvo que realizar el servicio militar obligatorio. Con la mayoría de edad regresó a Estados Unidos y, tras recuperarse de un accidente de coche que casi la deja paralítica y ciega, pudo dedicarse a lo que realmente quería: “En los peores momentos fue cuando me di cuenta de que mi deseo era ser actriz”.

El éxito le llegó a los 25 años. Su papel en Urban Cowboy, junto a John Travolta, fue su carta de presentación para protagonizar en 1982 Oficial y caballero, que dio el impulso a su carrera a pesar de su mala relación con Richard Gere.

Después obtuvo los mayores elogios por La fuerza del cariño, protagonizada por Shirley MacLaine y Jack Nicholson; Peligrosamente juntos, con Robert Redford; o Tierras de penumbra, junto a Anthony Hopkins. “Pero lo que poca gente conoce es que yo le puse la voz a E.T.”, recuerda.

En 1995, en plena efervescencia, se despidió de la industria sin previo aviso. A sus 40, madre por segunda vez, decidió cambiar los platós por la docencia en Harvard. “Empecé a la vez que Michelle Pfeiffer y ahora ella parece mi hermana pequeña. Cuando llegas a cierta edad deja de haber papeles para las mujeres, así que me retiré antes de que me echaran”.

Desapareció para participar solo en proyectos independientes, a la espera de tiempos mejores. Así, en 2002 colaboró en el documental Buscando a Debra Winger y a raíz de este ensayo casi humorístico decidió retomar la interpretación. “Me gusta trabajar con actores jóvenes para transmitirles mi motivación. Ahora soy como una madre para mis compañeros”.

Llegarían después películas pequeñas como La boda de Rachel, junto a una joven Anne Hathaway, Lola Versus y Boychoir. Su último proyecto, The Ranch, es la confirmación de que a sus 61 años ha vuelto para quedarse. “Es amable y cariñosa, pero puede resultar dura por su forma de hablar”, comenta el productor Danny Matterson. Una actriz de raza que no deja indiferente a nadie.

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