Eva Longoria vuelve a sus orígenes en ‘Criadas y malvadas’

La actriz tejana de ascendencia mexicana protagoniza el primer episodio de la nueva entrega de su propia serie, que llega el sábado 30 a AXN con fichajes, romances… Y la muerte de un personaje principal.

 

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Protagonista de una de las producciones más populares de la década, imagen 
recurrente de todo tipo de actos benéficos, defensora de la causa latina en EE. UU. y apoyo del matrimonio Obama en su afán por mejorar la vida de los hispanos, Eva Longoria, de 41 años, con poco más de metro y medio de estatura, es una de las latinas más influyentes del mundo, que ha sabido combinar la fama televisiva con una labor benéfica reconocida. Muy feliz tras su reciente matrimonio con José Pepe Bastón, presidente de contenidos de Televisa, ha regresado a sus papeles de mujer temperamental, como Gabrielle Solís en Mujeres desesperadas, al dirigir e interpretar, aunque casi como invitada, el capítulo que abre la cuarta temporada de Criadas y malvadas.

Longoria, que también es productora de la serie, aparece interpretándose 
a sí misma como una de las actrices que intervienen 
en la adaptación cinematográfica del libro escrito 
por el personaje de Marisol (Ana Ortiz). El capítulo se emitió el pasado 
6 de junio en el canal LifeStyle en EE. UU. y se estrena el sábado 30 de julio en España, en AXN White a las 13.10 h.

En esa primera y divertida secuencia, Eva Longoria se dirige así a Rebecca Wisocky, la pelirroja Evelyn Powell: “Usted es la persona más mala que he conocido, ¡y eso que he trabajado en Mujeres desesperadas!”.

El cameo es un suculento anticipo de esta cuarta dosis de suspense y humor de Criadas y malvadas, que contará con otra aparición estelar, la de James Denton. El fontanero de Mujeres desesperadas Mike Delfino es ahora Peter Hudson, el productor de la película de Marisol. Juntos vivirán un romance con permiso de Genevieve Delatour (Susan Lucci), que les pone en divertidos aprietos.

Un tono más sentimental tendrán las acciones de la caprichosa millonaria por recuperar a Zoila, su criada desde hace 20 años y a quien salvó la vida. La entrada en la mansión de Rosie tampoco servirá de mucho. Además, la ex de Spence (Grant Show) quiere volver a casa, pero no será fácil por la reaparición de su primera mujer. Y Carmen, que continúa intentando sacar adelante su carrera musical, acoge a su prima Daniella (Sol Rodríguez), que lo complica todo.

Todo es posible en los próximos 10 episodios. “El grupo sigue intentando abrirse camino trabajando en la industria de servicios de una forma u otra, porque tienen el poder y todos los secretos”, dice Ana Ortiz, que anticipa la muerte de un personaje principal: “Estamos matando a gente a derecha e izquierda. ¡No vengan a Beverly Hills porque es peligroso!”.

Volviendo a la creadora de la serie, llegar hasta este punto no ha sido fácil para Eva Longoria. La tercera actriz mejor pagada de la televisión en 2012 –cobraba 344.000 dólares por 
capítulo en la última tanda de Mujeres desesperadas, algo menos que Sofía Vergara y Kim Kardashian– es, ante todo, una mujer que se ha trabajado su carrera. “Soy ambiciosa y trabajadora y me gusta superarme cada día”, afirma.

Aparcadas sus colaboraciones con Antonio Banderas en las galas Starlite de Marbella, continúa 
viniendo a nuestro país gracias a su íntima amiga María Bravo, ex de Bruce Willis y anfitriona de la Global Gift en la ciudad malagueña, donde acaba de presentar un centro de ayuda a niños desfavorecidos. Eva también ha financiado proyectos como La cosecha, un documental sobre la miserable vida de 500.000 niños mexicanos que trabajan en EE. UU. Tan implicada está en la defensa de los hispanos que ha comentado hace pocos días en España: “Espero que no gane Trump o me marcho a México”, en referencia a las elecciones presidenciales en su país.

Su relación con el ejecutivo Pepe Bastón, de 48 años, empezó hace tres gracias a un amigo común. Después de su divorcio de su segundo marido, el jugador de la NBA Tony Parker 
tras una infidelidad con la mujer de otro jugador, Eva Longoria salió con el empresario hondureño Ernesto Argüello y después con Eduardo Cruz, hermano de Penélope.

En un acto benéfico de Marbella conoció 
a María Bravo y desde entonces son socias en el ‘negocio’ de las galas y eventos benéficos, en el que solía participar Antonio Banderas. Ella sigue siendo una fan de España.

Mientras, en la tele no descansa. Cancelada su serie Telenovela (en la foto) por la NBC, centra sus esfuerzos en Criadas y malvadas. “Desde que gané un concurso de belleza en mi pueblo, Corpus Christi, en Texas, con una beca para estudiar en la Universidad del Estado, supe que tendría la suerte de mi lado si estaba preparada”, confiesa la actriz, que empezó a trabajar en Los Ángeles como cazatalentos en empresas de comunicación.

“Ganaba tanto dinero que me planteé mi primer trabajo en televisión, un papelito en la novela 
The Young and the Restless, solo como un pasatiempo, hasta que llegó Mujeres desesperadas y mi vida cambió”, continúa. Ningún agente la descubrió en una cafetería o paseando por la calle. Se presentó a una audición y, aunque su personaje, Gabrielle Solís, tenía 40 años y ella 28, su valentía gustó al guionista y productor de la serie, Marc Cherry, al que espetó: “Solo me importa mi papel”. Y Cherry supo que la egoísta Gabrielle era ella.

“No, no me ha pasado como a Justin Bieber o Lindsay Lohan, tenía suficiente edad para saber manejar la vida y buenos consejeros, como Antonio Banderas y Melanie Griffith”. Hoy, echa de menos a Gaby: “Cuando estás dentro no te das cuenta, pero ahora sé que no volveré a encontrar un papel tan bueno”, se lamenta, sobre todo tras el fracaso de Telenovela.

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