‘The Get Down’: 14 pasos para seguir el ritmo de la serie más cara y deslumbrante de Netflix

Teleprograma.tv habla con Baz Luhrmann, director de ‘Moulin Rouge’, y su mujer, la diseñadora Catherine Martin, sobre esta superproducción televisiva que cuenta la explosión del hip hop en las calles del Bronx en los setenta.

 

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1 - La foto que lo originó todo

Todo comenzó hace diez años en París, la ciudad del Moulin Rouge y también la residencia habitual de uno de los matrimonios más creativos de este siglo. Baz Luhrmann y su mujer, Catherine Martin, director y diseñadora de películas icónicas como Romeo+Julieta, Australia y El Gran Gatsby, estaban cenando en un restaurante cuando el director se quedó mirando una foto de Jamel Shabazz que decoraba la pared. “Eran unos chavales hiphoperos en el Nueva York de los setenta. De pronto me pregunté cómo esa explosión de creatividad que iba a cambiar el mundo de la música y la cultura pudo nacer en ese lugar tan destrozado, tan en ruinas”.

Luhrmann nos cuenta esta anécdota decisiva -y más o menos guionizada- durante un encuentro con medios internacionales, entre los que estuvo Teleprograma.tv, para promocionar el fruto de su obsesión: The Get Down.

2 - Más presupuesto que ‘Juego de tronos’

Todo en la serie, como en su cine, es grandilocuente y excesivo: detrás del despliegue de fiestas raperas en callejones, de discotecas con música disco, de drogas, peinados afro, grafitis y hasta kung fu, hay dos años de producción, semanas interminables de ensayos y un presupuesto que se habría  disparado según Variety –los datos de Netflix son siempre extraoficiales– hasta los 125 millones de dólares, más que una temporada completa de Juego de tronos.

3 - Cambios radicales en la producción

La razón del desbarajuste fue una lucha creativa entre Luhrmann y el showrunner al que habían encargado el proyecto (Shawn Ryan, responsable de The Shield), que pretendía rodar en Los Ángeles. “Mi idea era participar en el proyecto más como un tío que como un padre… Nunca imaginé que acabaría dedicándole todos los días de mi vida durante dos años”, nos asegura el director en la versión light de ese conflicto.

4 - Mudanza a Nueva York

Netflix apostó por el genio. La decisión disparó los gastos y provocó que el director y su mujer se mudaran a Nueva York para supervisar cada detalle, por ejemplo, las localizaciones: “En el mismo Bronx hemos grabado varias escenas, pero en general ahora está mucho más bonito, por lo que buscamos barrios un poco más deprimidos en East New York”, nos explica Catherine Martin, la inesperada jefa de producción: “En una serie de época es muy difícil calcular qué necesitas para maquillar y peinar a 150 personas en dos horas, pero producir algo así es emocionante”.

5 - Las gorras y Coco Chanel

La ganadora de cuatro Oscar por diseño de producción y vestuario se empapó también hasta la obsesión del look de la época: “El hip hop y la moda están muy relacionados… Yo lo comparo con Coco Chanel: ella convertía a chicas casi de la calle en auténticos iconos, y en el mundo de este género musical también se convierten objetos sencillos como una gorra o unas zapatillas en cosas elevadísimas”. 

6 - Imágenes reales y documentales

Para inspirarse, Catherine recopiló imágenes de la época, y algunas de ellas aparecen como transiciones en la serie: “Son retales de documentales, de la película 80 blocks from Tiffany's [en la foto], de otra que nunca se llegó a estrenar… Queremos que el espectador sienta realmente cómo era estar allí en esos años”.

7- Fichaje de nombres legendarios

Más allá de la estética, el director buscaba la esencia de aquellos pioneros. Para ello, y una vez que había soltado el ‘lastre’ de los guionistas de Los Ángeles, se rodeó de figuras míticas de aquel boom como el escritor Nelson George, el grafitero Crash and Daze o el DJ Grandmaster Flash. Este último (en la foto) inspira la vida de unos de los personajes y ejerció de consejero para los actores durante los ensayos, concebidos casi como un entrenamiento militar, en una gran nave industrial en Queens.

8 - Un casting abierto y multitudinario

El objetivo era pulir a un elenco joven y desconocido –a excepción de Jaden Smith–, elegido en un casting multitudinario y abierto. “El día de mi audición había muchísima gente y yo estaba enferma, pero mi voz sonó realmente bien”, recuerda Herizen Guardiola (Mylene), la estrella femenina, una actriz y cantante de 19 años y origen puertorriqueño que solo tiene una película previa en su currículo.

9 - La única cara conocida

Jaden Smith es la única cara conocida de The Get Down, y le 
ha tocado el papel del grafitero Dizzee. “Lo mejor 
de la serie es el mensaje de que con dedicación plena 
y trabajo duro, uno puede conseguir lo que se proponga”, nos cuenta casi a punto de quedarse dormido, cosas de la promoción. Jaden, que encandiló junto a su padre en 
En busca de la felicidad y se consagró con The Karate Kid, 
se espabila un poco al hablar de su familia: “Mi padre creció en Filadelfia y se parece mucho a los chicos que salen en la serie; no tenía nada, repartía hielo en 
un camión y trabajó duro desde muy joven… Tengo muy presente que los Smith antes nos dedicábamos al hielo y, ahora, 
a hacer películas”.

10 - La trama

The Get Down se centra en la vida de Ezekiel (Justice Smith), un joven rapero que está loco por su compañera de instituto, Mylene (Herizen Guardiola). Ella quiere cambiar el coro de la iglesia por 
la música disco, pero su padre, muy religioso, 
lo ve como un pecado y hará lo posible por impedirlo. Como ella antepone su carrera a lo que siente por Ezekiel, este compone raps de desamor 
y forma una banda con 
sus colegas del barrio alrededor de un DJ y maestro de kung fu, Shaolin Fantastic (Shameik Moore).

11 - Rapear más que hablar

Igual de desconocido el otro protagonista, Justice Smith. Interpreta a Ezekiel, un poeta urbano loco de amor que rapea más que habla. Esas líneas del guión son obra de un rapero muy popular en Estados Unidos, Nas. “Soy un fan total de la vieja escuela y de la edad de oro del hip hop. Yo me acuerdo de los tiempos difíciles, de cuando había crímenes y crack en todas las calles. Así que yo soy Ezekiel, solo que más joven”.

12 - El gancho más clásico

Las drogas y la violencia están presentes en The Get Down, sí, pero al estilo colorista y estilizado de Baz Luhrmann. Y dada la necesidad de que la serie guste a un público amplio para ser rentable,  el retrato del Bronx de los setenta se termina de perfilar, como no, tirando de sentimientos: “En el centro de todo está la historia de un chico y una chica que se enamoran por primera vez”.

13 - ¿Habrá segunda temporada?

El hip hop también tiene corazón… ¿Latirá al mismo ritmo que el del público? Del tirón de esa pareja dependerá que haya segunda temporada, una vez se emitan los seis capítulos restantes de la primera en 2017. “Por un lado claro que queremos renovar porque significaría que funciona y además la producción sería algo más fácil, ya que podríamos aplicar todo lo aprendido… Pero por otro necesitamos parar y pasar tiempo con nuestros hijos”, reconoce Catherine Martin.

Extra - Dos genios australianos

Se conocieron en la escuela de arte de Sidney: ella terminaba de coser su vestido para una fiesta y él apareció en toalla. Baz Luhrmann entonces aspiraba a ser actor, pero pronto vio que el traje que mejor se le ajustaba era el de director. Cuando debutó con la comedia El amor está en el aire, en 1992, contó con su ya novia, Catherine Martin, para la producción y el diseño de vestuario. Desde entonces solo se separan para dormir, ya que son defensores públicos de acostarse cada uno en su cama.

Aquella primera película, la única de toda su filmografía que acaba bien, fue un éxito en su país y el inicio de su conquista mundial. Muy influenciados por el arte moderno y la estética videoclip, dieron un auténtico revolcón al universo de Shakespeare con su versión pop de Romeo y Julieta y de ahí se lanzaron a la producción de su mayor éxito, Moulin Rouge.
“Cuando estudiaba diseño me prometí que nunca haría un musical ni usaría lentejuelas ni brillantes… Así que ya nunca digo ‘nunca’”, nos cuenta riendo Catherine, que ganó dos de sus cuatro Oscar por esa locura romántica que reventó la taquilla. También renegaba de los colores tierra y dedicó más de un año de su vida  a crear en esos tonos cada prenda de Australia, un Lo que el viento se llevó al estilo aussie que casi se lleva su prestigio por los aires: presupuesto disparado, rodaje infernal, batacazo comercial…

Minuciosos hasta el extremo, con tanta fama de genios creativos como de derrochones, tardaron otros cinco años en poner en pie su quinto monumento cinematográfico, el remake de El Gran Gastby, con su ya íntimo Leo DiCaprio. Y de ahí, a Nueva York para debutar por todo lo alto en televisión con The Get Down. “Nuestros dos hijos están totalmente habituados a nuestro modo de vida circense”, comenta Luhrmann. Aunque su mujer clama por un poco de calma, hay proyectos megalómanos a la vista como una miniserie sobre Napoleón y un biopic de Elvis Presley.

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